México.- Para el Apertura 2019, Chivas decidió contradecirse, tanto de las palabras —en voz de sus directivos— como de sus acciones. Cuatro torneos sin Liguilla y con el porcentaje cada más al acecho hicieron que el Guadalajara se replanteara su situación, al grado que buscó jugadores donde antes no lo hubiera hecho.

Porque los fichajes de Oribe Peralta, José Antonio Rodríguez y Oswaldo Alanís han dejado al descubierto la premura de la directiva rojiblanca para revertir su situación. Al primero lo trajo directamente del América, el histórico y odiado rival deportivo; el segundo es un portero que ha ido y venido de la institución, que no ha podido consolidarse y vivirá su tercera etapa con el chiverío; finalmente, buscó a Alanís, a quien hace un año le cerró la puerta abruptamente.

Hacía mucho tiempo que Chivas no daba de qué hablar por un fichaje. El lunes lo hizo por el de Oribe Peralta, pero no todo fueron comentarios positivos, incluso, estos fueron los menos; al Guadalajara se le reprochó que rompía su política de no contratar a nadie que viniera del América. Sí, porque en 2013, José Luis Higuera, director general de Chivas, había escrito en su cuenta oficial de Twitter que durante la era de Jorge Vergara esto estaba prohibido y que él compartía esta decisión.

Pues bien, el lunes, durante las diferentes entrevistas que ofreció para justificar la contratación de Oribe, el directivo afirmó que se trataba de la excepción de la regla, que alguien de la calidad del Cepillo lo ameritaba.

Sí, Chivas lo ha apostado todo por un futbolista que ya no era imprescindible en el América por las constantes lesiones y que a sus 35 años parece que tendrá su última gran aventura futbolística. El tiempo dirá si Peralta puede consolidarse como un líder en el vestuario del Rebaño, sin importar que hace unos meses portaba el gafete de capitán del acérrimo rival.

José Antonio Rodríguez Romero nunca se ha podido consolidar con Chivas. Sus cualidades no han bastado para que haga carrera larga en El Rebaño del que ha salido en dos ocasiones. La primera fue en el Clausura 2017, cuando después de tres años de tener que competir la titularidad, primero con Luis Ernesto Michel y luego con Rodolfo Cota, la directiva decidió prestarlo al León y luego al Tijuana.

Un año después regresó al club rojiblanco, pero solo para calentar la banca durante el primer semestre de ese año. Para el Apertura 2018 el club le comunicó que no entraba en planes y se fue a Lobos BUAP.

Y ahora de nueva cuenta está de regreso para una tercera etapa con el Guadalajara, incluso con la posibilidad de arrebatarle la titularidad a Raúl Gudiño, quien en el tramo final del torneo pasado generó muchas dudas por su nivel.

En 2018, Oswaldo Alanís salió por la puerta de atrás de Chivas. El zaguero quería renovar su contrato y un aumento salarial, pero el club decidió que no lo merecía, fue así que lo mandaron a entrenar en las reservas, mientras el primer equipo se iba a su pretemporada de playa. El mismo Jorge Vergara tuvo que intervenir para que se le ampliara seis meses más el vínculo laboral y pudiera conseguir equipo.

A mitad del 2018, Alanís se embarcó a España. El Getafe lo desairó y fue a dar al Real Oviedo, de la Segunda División. Fue constante en el primer tramo de la temporada, pero después fue relegado a la banca. Así, con un evidente fracaso en su aventura europea, Chivas buscó a Alanís y lo convenció de regresar. Ya sin rencores ni maltratos y ahora con un contrato estelar.