México.-El cierre del gobierno  de EU causará el lunes más trastornos y acarreará peligros políticos después de que el Senado fracasara en su intento para concretar un acuerdo que habría permitido a las agencias federales reanudar su funcionamiento antes del inicio de la semana laboral.

El líder de la mayoría del Senado, el republicano Mitch McConnell, y el líder de los demócratas Chuck Schumer dijeron que las negociaciones continuaban hasta altas horas de la noche del domingo. Para el lunes al mediodía está prevista una votación tendente a neutralizar una maniobra dilatoria de los demócratas contra una iniciativa de financiamiento de corto plazo para el gobierno.

De acuerdo con la propuesta que tomaba forma, los demócratas aceptarían una medida de gasto temporal para tres semanas, que terminarían el 8 de febrero, a cambio de un compromiso del liderazgo republicano en el Senado de abordar las próximas semanas la política de inmigración y otros asuntos apremiantes.

Sin embargo, los demócratas parecían decididos a buscar un compromiso más firme de McConnell. “Todavía no hemos concretado un acuerdo para un avance”, afirmó Schumer el domingo en la noche.
McConnell emitió sus declaraciones horas después de las conversaciones a puerta cerrada entre los líderes legislativos y los legisladores sobre cómo poner fin a la muestra de disfunción legislativa que comenzó el viernes a la medianoche después de que los demócratas bloquearan una medida temporal de gasto.

Los demócratas habían intentado aprovechar la iniciativa del financiamiento para conseguir concesiones, como la protección para unos 700 mil inmigrantes jóvenes traídos de niños de manera ilegal a Estados Unidos conocidos popularmente como ‘dreamers’.

Al parecer aumentó entre los republicanos la creencia de que todo el peso de las críticas por la parálisis de gobierno recaerá en los demócratas y que éstos habrán de ceder en última instancia. La Casa Blanca y los líderes republicanos dijeron que no negociarían con los demócratas sobre inmigración hasta la reapertura del gobierno.

Los efectos del cierre de gobierno que se inició en la madrugada del sábado serán percibidos este lunes en carne propia por millones de ciudadanos, tras el fin de semana.

Alrededor de 850 mil empleados quedarán licenciados y sin paga. Parques nacionales, museos, infinidad de dependencias burocráticas y servicios consulares considerados “no esenciales” cerrarán sus puertas.
A pesar que los funcionarios de fronteras, seguridad, defensa y sanidad se mantendrán en su mayoría activos, prevalecerá la imagen de una fractura que ha superado los límites admisibles tras solo un año de Donald Trump en la Casa Blanca.

Uno de los puntos claves de la negociación radica en que la Casa Blanca estableció como condición para cualquier avance sobre el programa DACA que se restablezca la financiación federal. La maniobra de los republicanos tiene como objetivo que la responsabilidad del cierre del gobierno recaiga sobre los demócratas.

El próximo 6 de noviembre se celebrarán elecciones intermedias, esto significa que se renovará toda la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 39 gubernaturas.
Una mala jugada por parte del Partido Demócrata podría perjudicarlos seriamente ya que 10 reelecciones demócratas a la Cámara Alta tendrán lugar en estados donde Donald Trump venció a Hillary Clinton en 2016.