Chilpancingo, Guerrero.- La violencia en la región de la Tierra Caliente de Guerrero ha obligado no sólo al cierre de escuelas, sino también a centros de salud, y desde hace más de un año 16 clínicas permanecen cerradas debido a que el personal médico ha huido del lugar ante el temor de ser víctima de la inseguridad.

Así lo dio a conocer en entrevista el secretario de Salud en la entidad, Carlos de la Peña Pintos, quien reconoció que revisan solicitudes del personal médico que ha solicitado cambios de adscripción obligados por la inseguridad que se registra en su zona de trabajo.

“Algunos centros de salud están cerrados, son 16 centros de salud están cerrados por seguridad, ya los encontramos así (al inicio de la administración en 2015)”, dijo Carlos de la Peña, cuando se le preguntó por la situación en la  Tierra Caliente.

En el caso de San Miguel Totolapan bastión del grupo delictivo de Los Tequileros han ido cubriendo la falta de centros de salud con brigadas médicas asistenciales, en colaboración con las autoridades, dijo el funcionario estatal.

Actualmente la dependencia revisa 280 solicitudes de cambio de adscripción del personal médico, algunas dijo argumentado la violencia que se vive en sus zonas de trabajo, “pero no a todos se les da”.

A inicio de año en la región de Tierra Caliente cerca de 100  escuelas iniciaron un paro de labores debido a la violencia que aún se registra en la zona, docentes y padres de familia pusieron como condición a las autoridades que se les garantizará la seguridad para regresar a clases y detuvieran al líder de Los Tequileros, Raybel Jacobo de Almonte, quien sigue prófugo.

Ante la negativa de regresar a clases, el 21 de febrero viajaron hasta San Miguel Totolapan, municipio controlado por Los Tequileros, el secretario de Educación en Guerrero, José Luis González de la Vega Otero; el secretario de Seguridad Pública estatal, Pedro Almazán Cervantes, y el general brigadier a cargo del comando especial del Ejército, Raúl Güereca Valenzuela, sin embargo, los docentes y padres de familia se negaron a regresar a las aulas.

Los hechos de violencia en Guerrero han alcanzado también al personal médico. El 12 de marzo fue asesinado Héctor Paul Camarena Hernández, médico traumatólogo del hospital del IMSS de Acapulco, quien fue encontrado con múltiples heridas de bala en un paraje de Coyuca de Benítez, municipio de Costa Grande, colindante con Acapulco.

Tras el asesinato del traumatólogo, trabajadores médicos de diferentes hospitales de Acapulco realizaron una serie de protestas para exigir a las autoridades garantías de seguridad, y argumentaron amenazas  incluso de los propios usuarios.

En abril  del año pasado un comando irrumpió en el centro de salud ubicado en la alameda Granados Maldonado, a unas cuadras del ayuntamiento de Chilpancingo, y se llevó violentamente a un enfermero, quien fue abandonado horas después tras ser brutalmente golpeado. A la fecha, la clínica es vigilada por policías.

Para la Segunda Semana Nacional de Salud, programada del 21 al 27 de mayo,  el gremio de Chilpancingo solicitó resguardo policiaco para los 32 centros de salud, por temor a la inseguridad. De lo contrario, advirtieron, no saldrían a laborar.