México.-Apenas se había dado a conocer la muerte de José José la tarde del sábado 28 de septiembre y la colonia Clavería, ubicada en la alcaldía Azapotzalco, se convirtió en el epicentro de un improvisado homenaje que el pueblo le rindió a su ídolo, quien perdió la batalla luego de una larga lucha contra el cáncer de páncreas.

Desde ese momento, cientos de personas no han dejado de llegar hasta el Parque de la China en donde se encuentra una estatua en honor al cantante, quien vivió en esta mítica colonia, una de las primeras en trazarse y fundarse de manera planificada en la zona Norte de la Ciudad de México, a comienzos del siglo XX.

Los terrenos en donde se encuentra formaron parte de una de las haciendas más importantes de la ciudad y del Valle de México desde la época colonial: La Hacienda de San Antonio Clavería, de ahí su nombre.

José Rómulo Sosa Ortiz (José José) llegó a esta parte de la ciudad siendo muy pequeño.

Su familia, (integrada por José Sosa Esquivel, un estricto cantante de Ópera, su madre Margarita Ortiz y los hermanos José Octavio, Héctor y José Rómulo) se avecindó en la casa marcada con el número 32 de la calle de Tebas, en la colonia Clavería.

Luego de vivir ahí hasta su juventud, la casa fue vendida en los inicios de los años 80 y actualmente pertenece a otra familia.

Fue en el año 2007 que amigos del cantante y vecinos de esta colonia gestionaron ante la delegación Azcapotzalco (alcaldía) la elaboración de la estatua de fibra de vidrio que hoy se erige en el Parque de la China y la cual, muchas veces se han intentado robar. El propio cantante estuvo presente en ese homenaje rendido por la delegación “al chintololo (originario de Azcapotzalco) más ilustre”.

Tras su muerte, las autoridades de la alcaldía consideran que antes de que termine el año, alguno de los varios parques que tiene Clavería “o una calle” llevará el nombre de José José. Incluso, Azcapotzalco también podría albergar un museo en honor al cante, reveló el alcalde Vidal Llerenas.

El Tributo

Desde el sábado por la tarde, la estatua en honor al “Príncipe de la Canción” se convirtió en una especie de altar en donde han sido depositados decenas de arreglos florales, veladoras y mensajes.

Para cientos de personas, muchas de ellas con los ojos hinchados de tanto llorar, era la forma de despedirse de su ídolo. Y es que las canciones de José José inundaron el corazón de millones de personas.

El Sr. Roberto Flores, 78 años de edad y vecino de Clavería, compartió con Infobae el hermoso recuerdo que tiene del cantante, quien también es llorado en gran parte de Iberoamérica.

“José José fue un gran amigo mío, conocí a José desde chico, desde que cantaba en el coro de la Iglesia y después lo conocí en lo que era la Senda de Clavería (…) y él me tuvo mucho afecto.”

A Don Roberto se le iluminaron los ojos cuando recordó la forma en que José –como él le dice- le ayudó a conquistar a la que ahora es su esposa.

“Antes de que fuera José José le llevó serenata tres veces a la que ahora es mi esposa, mi novia en esa época… Él me convencía que a ver si podía dar una serenata, solamente no a mi esposa sino a novias de otros amigos”.

Relata que también lo vio cuando “El Príncipe de la canción” ya estaba enfermo.

“Todavía lo vi cuando le hicieron una ceremonia aquí en el Parque de la China y otro que le hicieron en la delegación Azcapotzalco”.

“Para él tengo un recuerdo muy especial, como gran amigo, como gran hermano como siempre me dijo”, recordó con cariño.

Ricardo Monge, oriundo de Clavería recordó cómo conoció al cantante

“Conocí a José José, nos decíamos compadres, una persona encantadora, pero desgraciadamente se tiró al alcohol aquí en Clavería, pero no por él, sino por los cuates que le invitaban y él no sabía decir que no: siempre sí hermano, sí hermano (…) nunca le hizo a ninguna droga más que al alcohol, él quiso fumar y no pudo”, dijo.

Ricardo es sobrino de Chucho Monge, el compositor de “México Lindo y Querido” y “La Feria de las Flores” entre muchas otras.

“Él llegó a cantar canciones de mi tío (Chucho Monge), no puedo creer que ya se nos haya adelantado” y volteando al cielo expresó “allá te voy a ver, compadrito”.

Al fondo se escuchaba “Amar y querer”, por lo que Ricardo recordó con los ojos arrasados de lágrimas “esa canción yo la canté con él en “El Patio” no puedo creer que ya se haya ido mi compadre”.

Clavería se convirtió en una verbena que no paró en toda la madrugada y se amaneció entre copas y las canciones de José José sin importar que en esta parte de la ciudad lloviera toda la noche y gran parte de este domingo.

Fanáticos del cantante llegaron desde todas las partes de la Ciudad, incluso, desde el Estado de México.

Es el caso de Santiago, de 16 años de edad a quien no le importó hacerse dos horas de camino desde su casa, ubicada en Ciudad Nezahualcóyotl, con tal de estar presente en el homenaje en Clavería.

“Lo escucho desde que estoy muy pequeño y es una gran admiración para mí (…) la razón por la que empecé a escuchar a José José fue porque mis padres lo ponían y ya después empecé a investigar un poco y me gustó mucho cómo cantaba (…) El Príncipe toca muchas fibras de mi corazón que me hizo llegar a las lágrimas muchas veces, tengo muchas emociones encontradas, yo quería venirlo a ver a su estatua”, aseguró.

En el homenaje de este domingo, además de decenas de cantantes improvisados y profesionales que llegaron a rendirle un tributo a José José, también estuvo presente la actriz Vilma Traca (Julieta Velázquez) quien recordó varias anécdotas que vivió al lado del Príncipe de la Canción desde que eran niños.

“Tenía una mamá preciosa que cuando patinábamos en estas calles nos recibía en su casa con unos bolillitos, unos molletes que nos hacía con frijolitos y salsa (…) íbamos al Plan Sexenal a jugar, a bailar, era un amor tener a un hermano, a un amigo (como él)”, dijo.

“Tuve el gusto de que me llevara serenata cuando éramos chicos. Era una belleza, nunca nos dejamos de ver, nunca nos dejamos de decir te quiero (…) después sus hijos con mis hijos, se dormían debajo de los muebles porque íbamos a su casa, él pasaba por nosotros al Club del Hogar y me acuerdo que Anel hacía unas rosquitas, unos cuernitos que les daba de merendar a los niños antes de que se durmieran. Pasábamos una velada cantando, cantando esas canciones tan hermosas y que las llevamos en nuestro corazón”, dijo entre sollozos.

En el homenaje de este domingo también participaron alrededor de 20 niños de entre 10 a 15 años de edad, integrantes de la banda de guerra “Hormiguitas de Azcapotzalco”, quienes entonaron un toque de silencio y otra melodía más.

Hasta esta tarde- noche, los fanáticos de José José no paraban de llegar. Algunos con imágenes del cantante, pero otros más, con vasos de alguna bebida alcohólica, con la intención de cantar alguna de las canciones de su ídolo, al pie de su figura.