México.- Si queremos garantizar el pleno respeto a los derechos humanos, los ciudadanos estamos obligados a observar nuestros deberes y a no participar en hechos de corrupción, afirmó Raúl Plascencia Villanueva, expresidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

Al participar en el foro “¿Cómo afecta la corrupción a los derechos humanos en México?”, el especialista observó que persiste una cultura de la ilegalidad en donde muchos piensan que es mejor vivir al margen de la ley que dentro de los cauces constitucionales.

Frente a la mayoría de los delitos la impunidad es la norma, en lugar de la excepción y eso alienta esta cultura de la ilegalidad en la que no sólo participan malos funcionarios, sino también ciudadanos.

En ese sentido, Plascencia Villanueva recordó que la corrupción y la impunidad son los principales obstáculos para el pleno goce de los derechos humanos, pero es claro que se trata de un tema que no sólo le toca combatir al Estado, sino a la propia ciudadanía.

Durante el foro organizado por la Comisión Mexicana de Derechos Humanos y convocado también por la Fundación Konrad Adenauer, indicó que así como los ciudadanos exigen respeto a sus derechos, deben también observar con la misma fuerza sus deberes.

Esa es la fórmula para acabar con la corrupción, fenómeno en el que no sólo participan malos funcionarios públicos, sino también ciudadanos, insistió.

El presidente de la Comisión Mexicana de Derechos Humanos, José Abel Flores Ramírez, destacó la importancia de mantener y fomentar la legalidad en todos los ámbitos de la vida nacional, como una fórmula para acabar con la corrupción que deriva en violaciones a los derechos humanos, al no permitir, por ejemplo, el debido proceso y profundizar la desigualdad tanto económica como social, entre otros factores.

Aprovechó para señalar que la organización a su cargo, está a favor de los instrumentos de participación ciudadana, siempre y cuando éstos se realicen con base en la ley, como elemento central para reivindicar el derecho humano a la propia participación.