México.- La Comisión Nacional de Derechos Humanos se ha convertido en un refugio para las mujeres que han sido víctimas de cualquier tipo de violencia.

Ante la creciente violencia contra las mujeres en México y la inoperancia de los órganos de justicia, las instalaciones fueron tomadas por familiares de víctimas de la violencia y mujeres feministas.

Las oficinas ubicadas en la calle Cuba del centro de la ciudad ahora son habitadas por mujeres con capuchas negras, moradas, algunas con detalles y palabras bordadas, palabras como “lucha”; también, por familiares de víctimas de desaparición forzada.

En la oficina principal, destinada a la titular Rosario Piedra Ibarra, mujeres anarquistas pintaron su propia versión de la frase que alguna vez gritó su madre Rosario Ibarra: “Ni perdón, ni olvido”. En medio de dos guirnaldas, con grandes negras letras, escribieron: “No perdonamos, ni ¡olvidamos!”.

A lo largo de los días la toma se transformó en un refugio para mujeres víctimas de violencia. Dentro conviven las exigencias de dos grupos. De la colectiva Ni una menos y de los familiares de víctimas de desaparición forzada que se encuentran en plantón frente a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV).

Las familias provenientes de la CEAV no están de acuerdo con la toma de las instalaciones realizada por las mujeres anarquistas y solicitaron la intervención de la CNDH para que resuelva la situación y ellas puedan retirarse del lugar.

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