Ciudad de México.-La conservación de los colores originales de los restos fósiles es harto complicada. No obstante, investigadores del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing de la Academia China de Ciencias (NIGPAS) han desvelado ahora los secretos de la verdadera coloración en insectos de 99 millones de años de antigüedad.

Los colores ofrecen muchas pistas sobre el comportamiento y la ecología de los animales. Entre sus funciones están la de mantenerlos a salvo de los depredadores, conservarlos a la temperatura adecuada o hacerlos atractivos para potenciales parejas, por lo que comprender la coloración de los animales extintos puede ayudarnos a arrojar luz sobre los ecosistemas hace millones de años.

El estudio, publicado en la revista científica 'Proceedings of the Royal Society B'’, arroja luz sobre la vida de los insectos que coexistieron junto a los dinosaurios en las selvas tropicales del Cretáceo.

Un tesoro de 35 piezas

Los investigadores reunieron 35 piezas de ámbar con insectos perfectamente preservados de una mina de ámbar en el norte de Myanmar. “Es esencialmente resina producida por antiguas coníferas que crecieron en un ambiente de selva tropical. Los animales y plantas atrapados en la espesa resina se preservaron, algunos con fidelidad a la vida", señala Cai Chenyang, profesor asociado del NIGPAS que dirigió el estudio en declaraciones citadas por Phys.org.

El raro conjunto de fósiles de ámbar incluye avispas cuco con colores metálicos azul-verde, amarillo-verde, azul-violeta o verde en la cabeza, el tórax, el abdomen y las piernas. En términos de color, son casi iguales a las avispas cuco que viven hoy en día

"Hemos visto miles de fósiles de ámbar pero la preservación del color en estos especímenes es extraordinaria"

También descubrieron especímenes de escarabajos azules y púrpuras y una mosca soldado de color verde oscuro metálico. "Hemos visto miles de fósiles de ámbar pero la preservación del color en estos especímenes es extraordinaria", afirma Huang Diying, de NIGPAS y uno de los coautores del estudio.

Usando microscopía electrónica, fueron capaces de mostrar que los fósiles de ámbar de colores tienen una nanoestructura del exoesqueleto bien conservada que dispersa la luz. La nanoestructura inalterada de los insectos de color sugiere que los colores conservados en el ámbar podrían ser los mismos que mostraron en el Cretácico. Al mismo tiempo, en los fósiles que no conservan el color, las estructuras cutáneas están muy dañadas, lo que explica su aspecto marrón-negro.