México.-El desarrollo adecuado del pene fetal requiere no solo testosterona de los testículos, sino también una segunda hormona producida por otros tejidos, incluida la placenta.

Que un embrión incorpore el cromosoma Y de su padre es algo que puede ocurrir desde el primer momento de su fecundación.

De llevarlo, será genéticamente un niño.

Pero, para que durante su desarrollo forme órganos sexuales masculinos tiene aún que recorrer un camino de varias semanas.

Para ello existe un complejo proceso en el que cualquier pequeña variación hormonal que transcurra durante la gestación lleva a un amplio abanico de posibilidades.

“La masculinización comienza alrededor de la semana 10 de embarazo y conduce al desarrollo y crecimiento del pene y al desarrollo de los órganos internos masculinos, como la glándula prostática. Antes de esto, los fetos masculinos y femeninos tienen genitales ‘ambiguos’ y similares”.

Son las palabras de Paul A. Fowler, director del Instituto de Ciencias Médicas de la Universidad de Aberdeen (Escocia, Reino Unido), Michelle Bellingham, de la Universidad de Glasgow, y colegas en el Reino Unido, Francia y Suecia

Él y su equipo de investigadores de Francia y de la Unidad de Endocrinología Pediátrica del Instituto Karolinska de Suecia, descubrieron una ruta alternativa hormonal que desde la placenta y otros órganos participan en la formación del pene y los testículos.

Los científicos ya conocían que existía una fuente diferente en la síntesis de las hormonas implicadas en el desarrollo genital. Es el mecanismo conocido como puerta trasera (del inglés backdoor).

Pero, hasta ahora, no sabían exactamente cómo funcionaba.

La revista PLOS Biology publicó un estudio en el que Fowler y sus colegas han hecho público este hallazgo.

Para la masculinización del feto y que el pene se desarrolle de forma adecuada, se necesita testosterona de los testículos y una fuente de ‘supertestosterona’ (también llamada DHT por su composición bioquímica, la 5-dihidrotestosterona) que procede tanto de los testículos como de otros órganos.

En la placenta, la progesterona participa en la síntesis de androsterona, otra hormona capaz de producir supertestosterona DHT.

Este es el segundo eslabón que faltaba por determinar y el que constituye la puerta trasera de las tres hormonas esteroideas.

Estas hormonas actúan en el tubérculo genital, un esbozo de órgano que es común a hombres y mujeres.

Éste se convierte en un pene masculino, en lugar de un clítoris femenino por la acción de la hormona DHT.

Lo que los científicos aún no tienen claro es por qué se produce esta disparidad hormonal.

“Todavía tenemos que descubrir por qué existe una diferencia en la androsterona entre los fetos masculinos y femeninos”, dijo Paul Fowler.