México.- Los ataques a Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros confirman lo que para todos es obvio, que es la persona por la que AMLO optaría para suceder al gobernador priista  Héctor Astudillo en Guerrero. Las razones de por qué haría esto el presidente no son muchas pero son obvias: es el tipo que tiene la imagen política más pulcra, tiene un historial de vida decente, y no se le asocia a ningún acto de corrupción o deshonesto. En resumen: da confianza, eso lo pone a kilómetros de los vulgarcitos de siempre que también buscan ese encargo.

La lucha por la sucesión en el gobierno de Guerrero ya comenzó. El cambio de gobernador que se dará en esta entidad no será ni por asomo igual a los anteriores, tampoco se definirá con las viejas y enfermas conductas políticas que han practicado desde siempre una clase política visceral, rencorosa e ignorante, la sucesión tampoco será una lucha entre partidos, pues todos están socialmente arruinados, la sucesión será, en todo caso, una lucha endogámica, se dará hacia dentro de un solo partido: Morena.

Como ya todos saben, la semana política comenzó con la respuesta de Pablo Amílcar Sandoval a las ya reiteradas y gastadas calumnias del periódico Reforma. Un periódico que pretende instituir, acreditar las sospechas e infamias como verdades absolutas. El recurso que utiliza es el viejo, “difama que algo queda”.

Para los que se perdieron este asunto, les resumo que se trató de una nota retorcida por el cual ese periódico acusa a Pablo Amílcar, delegado del gobierno federal en Guerrero y hombre fuerte de Andrés Manuel López Obrador para renovar el gobierno estatal, de ocultar lujosas propiedades. La calumnia de Reforma no es información, tiene como propósito atacar la figura de persona incorruptible que se ha labrado Pablo Amílcar Saldoval a lo largo del tiempo.

Reforma identifica al delegado de AMLO, como el aspirante único a sustituir al priista Héctor Astudillo en el gobierno estatal. El duro ataque lanzado en su contra así lo confirma.

Rodolfo Monreal (izquierda) al ser nombrado subsecretario de Desarrollo Urbano por Astudillo.

Rodolfo Monreal (izquierda) al ser nombrado subsecretario de Desarrollo Urbano por Astudillo.

Es también obvio que a ese periódico no le interesa la imagen de los vulgarcitos de siempre: Félix Salgado, Luis Walton, Adela Román, alcaldesa de Acapulco, o un resentido y muy afectado diputado Cayetano, pues todos tienen bastantes problemas de malas conductas políticas, para decirlo pro, o para que todos entiendan, una enorme cola de corrupción que llega hasta lo más perverso de Guerrero, y ustedes ya saben a qué me refiero.

Para que todo aquel que presuma tener dos dedos de conocimiento político, sabrá entonces que Reforma orientó su ataque a la figura de quien no tiene antecedentes de corrupción, que es el principal requisito de AMLO. La figura que genera confianza porque no es más de lo mismo, y porque es obvio, Obrador quiere mucho a su familia, así que todo eso lo vuelve atractivo a los deseos presidenciales, lo que significa enorme ventaja sobre los vulgarcitos de siempre, luego entonces hay que frenarlo ya dicen al unísono “los otros”.

Pablo Amílcar es un problema grave para la corrupción que ha existido históricamente en Guerrero. Una buena parte de la clase política que se construyó en ese estado está podrida. Sin excepción, todos los que alguna vez ocuparon cargos públicos, pequeños o grandes, se sirvieron de esta corrupción, en distintos niveles, desde el académico, empresarial y político. Todos  construyeron fortunas mal habidas gracias a esta corrupción y expoliación de los bienes públicos.

Políticos y “luchadores sociales”, usaron el chantaje, la mentira, la simulación, el tráfico de influencias como práctica común para alcanzar beneficios personales. Usaron las expectativas de la gente para acumular riquezas personales. Líderes partidistas, líderes de colonias, “empresarios”, “periodistas”, y cuanto carajo se les ocurrió, usaron siempre la política y a las personas para vivir a costa del sufrimiento y las expectativas de cambio y bienestar.

Y todo esto así hubiese seguido por siempre si Andrés Manuel no hubiese llegado a la presidencia e instalado un nuevo paradigma que se sustenta en la liquidación de la corrupción como sustrato para la construcción de una nueva realidad política, económica y social.

Muchos en Guerrero aún no entienden la profundidad de estos cambios. Creen que todo va a seguir como siempre, que se puede lograr lo de siempre haciendo lo mismo de siempre. Su incapacidad para  comprender la realidad de los cambios instituidos por AMLO, los lleva a cometer errores básicos, como creer que denostar con chismes, infamias, chantajes, “periodicazos” y grillas evidentes, hará que el presidente cambie de opinión o actué de tal o cual manera, por lo contrario, todo eso le confirma que está en la ruta correcta.

En esta lógica elemental se han movido varios de los que aspiran a la gubernatura de Guerrero, por ejemplo, el diputado federal Rubén Cayetano, resentido porque Pablo Amílcar fue el candidato a gobernador en la pasada elección, y a él le concedieron la diputación federal, ha emprendido una grilla contra el delegado de AMLO en Guerrero, acusándolo de promoverse con los programas de Bienestar. Un tema al que Sandoval Ballesteros ya dio respuesta concreta al presentar el día de ayer ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) una denuncia para que se investigue ese supuesto hecho.

Cayetano podrá decir misa y asegurar que su denuncia no es para empuercar la imagen de Pablo Amílcar, pero su celo patriótico deja mucho que desear. Si en realidad estuviera interesado en que no se usen los programas y acciones del gobierno, en cualquier nivel, para promocionar una imagen política con fines electorales, ya hubiese también presentado una denuncia contra la presidenta municipal de Acapulco Adela Román, sólo basta exhibir como prueba sus boletines de prensa para sustentar la denuncia, pero no lo hace porque a Cayetano no le importa Adela que ya de por sí mucho hace por ella misma para ganarse el rechazo público y las burlas.

En esta misma conducta de grilla política se ubica otro aspirante, el exalcalde y exlíder  del partido Movimiento Ciudadano, Luis Walton, amigo entrañable del senador Ricardo Monreal.

Con el apoyo y consejos de Monreal, Walton ha construido una buena parte de su andar político en Guerrero. Cuando aspiró a la alcaldía de Acapulco, Monreal le envío a su otro amigo y personero, Ricardo Mejía para que le ayudara a gobernar. Ahora en el gobierno de AMLO su padrino negoció para que le dieran una subsecretaría junto a Alfonso Durazo.

En tiempos de vacas flacas, Walton hizo secretario de Desarrollo Social, al Rodolfo Monreal, hermano de Ricardo, lo mantuvo en Acapulco hasta que su maltrecho gobierno municipal llegó a su fin. Luego, cuando Walton quiso ser candidato del PRD y no lo logró porque se impuso a la malagradecida Beatriz Mojica, negociaron con el priista Astudillo el apoyo de Movimiento Ciudadano a cambio de prebendas y cargos públicos para algunas de sus figuras, entre ellos, Rodolfo Monreal Ávila, a quien Astudillo nombró director general del Instituto de Vivienda y Suelo Urbano de Guerrero (Invisur), y posteriormente, subsecretario de Desarrollo Urbano, el 19 de junio de 2018, actualmente, Rodolfo no aparece en ningún cargo en Guerrero, no se sabe cuándo dejó de ser funcionario.

De lo que sí se sabe es que la nota que publicó el diario Reforma contra Pablo Amílcar Sandoval se fundó en una boleta de la dirección del Registro Público de la Propiedad, que depende de la secretaría de Desarrollo Urbano de Guerrero, lo mismo que del Invisur. Estos documentos no se hayan dispersos en twitter, ni en Facebook, ni en la web, son documentos protegidos por la ley de datos personales, y el uso doloso de los mismos implica una responsabilidad tanto del gobierno que tiene la obligación de protegerlos, como de quien haga mal uso de ellos.

Y ya solo para contextualizar: el 30 de junio, el senador Ricardo Monreal tuvo una reunión virtual con algunos “reporteros” de Guerrero, allí afirmó que quien quede electo para la candidatura del gobierno de Guerrero, en Morena, será su amigo; empezando por Luis Walton, al que se refirió como alguien a quien le tiene mucho cariño porque "empezó desde abajo".