Zeferino Torreblanca Galindo, candidato a la presidencia municipal de Acapulco por el PAN, fue severamente cuestionado por la comunidad cultural por los pésimos resultados que dejó en esa área cuando fue alcalde de este puerto y como gobernador.

En su habitual tono retador e insolente Torreblanca respondió a los señalamientos sin presentar ninguna propuesta de gobierno en materia de política cultural para Acapulco, se limitó a decir que hay otros rubros más importantes y que no hay dinero para la cultura.

En la segunda sesión de los conversatorios de la comunidad cultural de Acapulco con candidatos del PRD, PAN, MC y PVEM en el restaurante El Lago del Parque Papagayo, el tercer participante de la tarde, fue Carlos Zeferino Torreblanca Galindo que arribó puntual a este  llamado, vestido con una camisa blanca y pantalón oscuro, para hablar de política cultural.

Sin cambiar su habitual tono despótico, Torreblanca Galindo se dirigió a la comunidad cultural y expuso, entre otras cosas, su intensión de no burocratizar la cultura en el municipio, y advirtió que antes de hablar de cultura, "primero quiere ver qué tan panda le van de dejar la burra", al referirse a la administración municipal que tiene una deuda de más de mil millones de pesos.

El encuentro parecía amable hasta que inició la ronda de preguntas y respuestas donde las y los creadores y promotores cuestionaron de manera tajante la poca inversión que hizo durante su mandato tanto como alcalde de este municipio, como cuando fue gobernador del estado de Guerrero.

Se le recordó que en el IGC nombró a dos funcionarias que fueron déspotas y que fue el peor periodo para la cultura y el arte en Guerrero.

Pese que en su discurso dijo que tiene interés por escuchar las propuestas y proyectos de la comunidad cultural, insistió en que no le deben imponer ideas ni al funcionario que debe administrar la cultura. Luego anunció que llevaría a los barrios y colonias pobres del municipio jornadas culturales.

Miembros de la comunidad cultural, recordaron al candidato las cualidades despóticas de quienes en su gobierno fungieron en la dirección de la cultura municipal. "Me equivoqué", respondió Torreblanca Galindo y se dijo estar dispuesto a cambiar de actitud siempre y cuando pueda encontrar a alguien que tenga la capacidad de administrar la cultura si gana la elección.

En las participaciones, una creadora artística le expuso al candidato la creación de una Universidad  para Especialidades Artísticas y otro fotógrafo le propuso traer al puerto el Concurso Mundial de Fotografía Marina, tomando en cuenta que se tiene una de las bahías más hermosas, pero en respuesta dijo que primero se interesaría en rehabilitar las plantas tratadores de aguas negras que están inservibles y después la posibilidad de ver las propuestas culturales.

¿Porqué si como alcalde y gobernador no le interesó la cultura, habríamos que creer que ahora sí le va interesar? le lanzó la pregunta una escritora de la comunidad cultural. Ya un poco más serio respondió que como contador tendría que ver con cuántos recursos cuenta para invertirle a la cultura.

Otro escritor tomó la palabra y dijo que con poco o mucho, las administraciones municipales y estatales siempre van a tener un presupuesto para la cultura y que no es una excusa como para decir que no hay recursos para ese propósito, a lo cual le contestó que si él sabe dónde están esos recursos que se lo dijera para poder utilizarlos.

A la pregunta de una escritora de que como gobierno nunca le interesó la cultura, le respondió dígame usted ¿qué ha hecho la Secretaría de Cultura del Estado por la cultura?, Ahora yo le pediría a usted que también salga de ese mundo en el que vive y entonces podemos hablar de la cultura pero desde un punto de vista no burocratizado, un silencio invadió la mesa  y después continuó la sesión.

Al final, consideraron que Zeferino es el mismo, que no cambia y que no estuvo en la disposición de apoyar la cultura, pero no, desde su punto de vista si no del interés de las mayorías y que no habría de abrazar las propuestas de la comunidad cultural, porque no les gusta que le digan lo que tiene que hacer, porque está acostumbrado hacer las cosas a su modo. Incluso, el propio Zeferino les dijo que él es asi y que nunca cambiará.