El Congreso de los Diputados rechazó hoy dar la confianza al líder socialista Pedro Sánchez como nuevo presidente del gobierno español, con 219 votos en contra, 130 a favor y una abstención, por lo que tendrá una nueva oportunidad el viernes.

El pleno de la Cámara vivió desde este miércoles el debate de investidura al que el secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), se presentó a este trámite solo con el apoyo de su grupo parlamentario y el de Ciudadanos que firmaron un acuerdo.

En las elecciones de diciembre el PSOE fue la segunda fuerza al conseguir 90 de los 350 escaños del Congreso, detrás de los 123 del Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy y por delante del izquierdista Podemos con 69, la centroderecha Ciudadanos con 40 y los demás de formaciones nacionalistas y regionales.

De acuerdo con el sistema parlamentario español, tras los comicios se abre una segunda fase de elección entre los 350 diputados, quienes aprueban al candidato que se someta a investidura con 176 votos (la mitad más uno) o en una segunda votación con más votos a favor que en contra 48 horas después.

Por ello, en enero pasado Rajoy declinó presentarse a debate de investidura al reconocer que carece de apoyos para formar una mayoría de al menos 176 votos que le respaldaran, por lo que el 2 de febrero el rey Felipe VI propuso a Sánchez para intentar la formación de gobierno.

El nuevo mapa político que dejaron las elecciones hizo que por primera vez desde la instauración democrática, al debate de investidura se presentara el dirigente de la formación que quedó en segundo lugar en votos y escaños.

En este debate, Sánchez apeló a las formaciones de izquierda como Podemos o Izquierda Unida (IU) a respaldarle a pesar de que el acuerdo no fuera con ellos, pero le respondieron que lo rechazan porque con Ciudadanos se acerca a la derecha política y económica.

Los dirigentes de Podemos, Pablo Iglesias, y de IU, Alberto Garzón, fueron duros con Sánchez al considerar que no es el que se necesita para los cambios sociales, económicos y políticos para cambiar al país.

En el cara a cara entre Iglesias y Sánchez se vivieron momentos broncos, como cuando el líder de Podemos aseguró que el PSOE no acuerda con la izquierda porque lo piden así políticos como el ex presidente Felipe González, del que dijo “tiene un pasado manchado con cal viva”.

Rajoy aprovechó la ocasión para culpar a Sánchez del bloque político del país, ya que después de las elecciones le negó el apoyo que necesita para asegurar un periodo más y por eso declinó someterse al debate de investidura.

Con sarcasmo, el mandatario en funciones se refirió al acuerdo entre PSOE y Ciudadanos como “curalotodo” y acusó a Sánchez de querer derogar todo lo hecho por su gobierno en cuatro años y con ello ser “una amenaza” a la economía del país.

Los demás grupos parlamentarios cuestionaron el acuerdo, o las posiciones del PSOE sobre determinados temas que les interesan, con lo que fijaron su negativa a respaldarlo o abstenerse, como el caso de la diputada de Coalición Canarias, Ana Oramas.

Tras este resultado, se convocó a una nueva sesión para la segunda votación de investidura a realizarse el próximo viernes y en ella Sánchez necesita la mayoría simple (más votos a favor que en contra).

A partir de este 2 de marzo se abre un plazo de dos meses para que, si el viernes no se aprueba la investidura, los partidos políticos alcancen un acuerdo para la formación de gobierno.

En caso de cumplirse ese plazo (al 2 de mayo próximo), se disolvería la legislatura y se convocarían nuevas elecciones para el 26 de junio (54 días después de vencerse el plazo, según la ley).