México, (Notimex).- La mayoría de las donaciones de sangre se dividen en distintos componentes, es decir, en glóbulos rojos, plaquetas, factores de coagulación, plasma, anticuerpos y glóbulos blancos.

Por lo anterior, transfundir cierto tipo de componente sanguíneo seleccionado permite que el tratamiento sea específico, de esta forma, se reducen los riesgos de efectos secundarios y, se pueden usar distintos componentes de una sola unidad de sangre para tratar de manera eficaz a varias personas.

De acuerdo con el Manual de Merck de Información Médica General, estos son algunos tipos de transfusión:

1. Glóbulos rojos: es el componente sanguíneo más transfundido, son capaces de restaurar la capacidad de la sangre para transportar oxígeno. Además, puede darse a una persona que padezca anemia severa.

Los glóbulos rojos son separados del componente líquido de la sangre y se pueden refrigerar hasta por 42 días. En ocasiones muy específicas, por ejemplo, cuando se busca preservar un tipo muy escaso, estos se pueden congelar hasta por 10 años.

2. Plaquetas: esta transfusión ayuda a restaurar la capacidad de coagulación de la sangre y son administradas a personas que tienen trombocitopenia, por lo general, se pueden almacenar durante cinco o siete días.

3. Factores de coagulación de la sangre: son proteínas que se encuentran en el plasma, normalmente actúan con las plaquetas para ayudar a la coagulación de la sangre. Se pueden obtener del plasma o ser manufacturados. Si no existieran los factores, la hemorragia no cesaría después de producirse la lesión.

Asimismo, se pueden administrar a personas que padecen hemofilia, enfermedad hepática, el síndrome de Von Willebrand, o a quienes padecen una infección grave.

4. Plasma: es el componente líquido de la sangre, contiene muchas proteínas, incluyendo los factores de coagulación. Por lo cual, se utiliza en caso de trastornos hemorrágicos, como resultado de una insuficiencia hepática o una infección grave.

Por otra parte, se congela inmediatamente después de haber sido separado de los glóbulos sanguíneos y se puede guardar en las condiciones adecuadas durante un año.

5. Anticuerpos: su función es combatir las enfermedades y, a veces, se administran para obtener inmunidad temporal en personas que han estado expuestas a una enfermedad infecciosa o que tienen niveles bajos de anticuerpos. Se producen a partir del plasma tratado procedente de donantes.

6. Glóbulos blancos: es el tipo de transfusiones menos frecuente, puesto que, los médicos utilizan antibióticos para tratar las infecciones. Se obtienen por hemaféresis y pueden ser almacenados durante un máximo de 24 horas.

7. Sustitutos de sangre: actualmente se están desarrollando sustancias químicas o soluciones de hemoglobina especialmente tratada para transportar y liberar oxígeno en los tejidos. Estas soluciones se pueden almacenar a temperatura ambiente por un máximo de dos años.

A pesar de los avances, aún se necesitan más investigaciones para que este método sea de uso rutinario.