La empresa Grupo Oro contratada por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) construye 71 casas para damnificados de la tormenta Manuel en un predio próximo a la colonia Tierra y Libertad de esta cabecera municipal que la Dirección de Protección Civil municipal dictaminó como zona de alto riesgo por su cercanía al cauce del río Chiquito, uno de los afluentes del río Grande que desbordó e inundó esa zona durante el paso de ese meteoro en septiembre de 2013.

No obstante, el dictamen emitido por Protección Civil municipal en el periodo del ex alcalde Ramiro Ávila Morales que asume el predio adquirido al director de Educación municipal, Adrián Abad Vargas, se ubica en una zona susceptible de inundarse, la Subsecretaria de Protección Civil del gobierno estatal emitió un dictamen en sentido contrario.

Ello abrió paso a la adquisición del predio por parte de la Sedatu para la construcción de 71 viviendas para familias que perdieron la totalidad de sus hogares en las inundaciones provocadas por Manuel y que durante dos años dieron vueltas en diversas dependencias para lograr el cumplimiento de la construcción de sus viviendas.

Así, después de dos años de la tragedia, en octubre Grupo Oro comenzó una primera etapa la construcción de 45 viviendas en el predio adquirido a Abad Vargas en la colonia Tierra y Libertad, mismas que la Sedatu ofreció terminar el próximo martes 15 de marzo, aunque los trabajos están marcados por la lentitud, el retraso y la dilación. De octubre a la fecha, la obra se ha quedado detenida por días, incluso hasta por lapsos de tres semanas. Por eso, los propios damnificados no creen estén culminadas para esa fecha.

Durante un recorrido se pudo ver que la obra está casi abandonada. Solamente un albañil laboraba en una de las viviendas. Y todavía faltaba la culminación de unas viviendas y detalles en otras, así como la pavimentación del estacionamiento y la calle de acceso y la introducción de los servicios de agua potable, electrificación y drenaje.

Durante el recorrido fue notorio que las viviendas son desechables y de baja calidad, hechas con mano de obra barata y deficiente con materiales de segunda, como se aprecia en el cemento y block utilizado; además de que carecen de cimientos sólidos, y los tinacos no cumplen con la demanda de agua que una familia utiliza diariamente.

No obstante, el Grupo Oro está cobrando por cada vivienda 250 mil pesos, según dio a conocer uno de los damnificados. Otra versión de vecinos de la colonia Tierra Digna que abordaron a la titular de la Sedatu, Rosario Robles Berlanga durante su visita a Coyuca de Benítez el pasado 29 de enero, expresaron que las viviendas estaban valuadas por la dependencia en 120 mil pesos, y solicitaron una investigación porque consideraban que la obra era de mala calidad. Los propios damnificados estiman que el costo de las viviendas construidas no va más allá de los 55 y 65 mil pesos.

El Grupo Oro, fue acusado por damnificados de Tierra Digna que bloquearon la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo a la altura del puente del Río Coyuca ante el entonces delegado de la Sedatu, Alfredo Fernández Peri de construir casas de mala calidad y entregarlas sin concluirlas en un cien por ciento. Incluso, el funcionario federal fue llevado a que viera las casas mal construidas. Sin embargo, la empresa fue premiada al otorgarse nuevamente la ejecución de otras viviendas más, como es el caso.

Las viviendas en mención están etiquetadas para ser entregadas a 39 familias que registraron pérdida total de sus casas en Tierra Digna, en sus dos secciones; el resto provienen de Cimientos, Los Barrios, Lomas, Bejuco, una de El Conchero, y otra más de Barrio Nuevo El Progreso. En total serán levantadas 71 casas, aunque se tiene proyectado culminar 45 el 15 de marzo, el resto, 26 para otro momento.

Lo cierto es que las familias afectadas urgen a que sean terminadas lo antes posible. Se trata de personas que se quedaron sin un hogar, tras la contingencia. “Me quede con la pura llave de mi casa”, dice uno de los damnificados. Otros más rentan cuartos en la misma cabecera municipal, en tanto, otros viven con familiares cercanos, y ante la desesperanza y zozobra que viven quieren ver terminadas las obras lo antes posible para comenzar a vivir con normalidad nuevamente.

“Estamos de acuerdo en que nos entreguen las casas, así como queden, aunque sea de mala calidad”, pide el mismo damnificado que está consciente y asume que los trabajos están mal hechos. Paradójicamente, la unidad habitacional llevará por nombre la fecha trágica del “15 de septiembre de 2013”, tal como lo aprobaron los futuros inquilinos para recordar el día que las inundaciones de la tormenta Manuel arrasaron con sus antiguas viviendas.