La creación de controles fronterizos en varios países europeos pone en discusión el Tratado de Schengen, que prevé la libre circulación de personas en la Unión Europea (UE), lo que representa el más serio riesgo para su supervivencia.

“La discusión del Tratado de Schengen es más peligroso que la crisis del euro de hace unos meses, porque no depende del desempeño macroeconómico, sino que pone al centro ideas diversas de la UE y visiones nacionales que pueden imponerse”, declaró el ministro italiano de Economía, Pier Carlo Padoan.

Al participar en un simposio en la Universidad La Sapienza de Roma, Padoan consideró que la UE “está viviendo una situación excepcional en la que enfrenta uno de los mayores riesgos desde que fue inventada”.

Dijo que existe un sólo ingrediente que hoy más que nunca es necesario en Europa y que es la confianza recíproca.

“Un país debe respetar las reglas, pero una vez que lo ha hecho se puede discutir en una mesa común sobre como cambiar esas reglas, mucho más en un momento como este”, anotó.

Según Padoan, Europa enfrenta actualmente cuatro retos fundamentales como la situación económica y el desempleo juvenil, el reto de los refugiados, la amenaza a la seguridad y la posibilidad de atentados.

Así como el “Brexit” o la posibilidad de que Gran Bretaña abandone la UE en caso que así lo decida el referéndum el próximo mes.

Según un reciente reporte de la Comisión Europea, el fin del Tratado de Schengen no sería peligroso por la victoria de los nacionalismos, sino que la reintroducción de controles fronterizos costaría entre cinco mil y 18 mil millones de euros anuales (entre seis mil y 21 mil millones de dólares).

Para Padoan un eventual triunfo del “Brexit” sería peligroso porque representaría un ejemplo no virtuoso de la manera en que se puede abandonar la UE respetando, con el referéndum, las reglas democráticas, lo que alentaría a otros países a seguir el mismo camino.

El Tratado de Schengen, que entró en vigor de 1995, fue un acuerdo firmado en la ciudad luxemburguesa de Schengen en 1985 por varios países europeos para suprimir los controles fronterizos internos y trasladar esos controles en las fronteras exteriores (con países terceros).