México.-Ahora, existe una tecnología desarrollada por la empresa suiza Algordanza, que permite convertir las cenizas de un ser querido fallecido en preciosos diamantes.

La primera etapa de este proceso consiste en aislar el carbono de los restos incinerados, ya que el ser humano se compone en un 20% de este elemento químico.

Después, se limpia esta sustancia para conseguir su pureza y se transforma su estructura molecular en grafito para recrear esta piedra en altas temperaturas y bajo fuerte presión.

Finalmente, la sustancia se cristaliza para que el diamante mantenga su composición natural y su carácter auténtico.