Ciudad de México.- La crisis que detonó la pandemia de Covid-19 ampliará “el abismo” que ya existía en América Latina, región que si bien no es la más pobre del mundo, sí destaca como la más desigual, expuso Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

La región arrastra alto desempleo, “la maldición de la informalidad” y niveles de pobreza que este año podrían sumar a 20 millones de personas más en su condición extrema; “lo que estamos viendo es una ampliación de este abismo, el cual es éticamente incorrecto, moralmente equivocado, disfuncional económicamente y políticamente incorrecto, muy peligroso”, amplió.

Durante una videoconferencia convocada por la Americas Society/Council of the Americas, Gurría recalcó que en América Latina, la pandemia no trajo nuevos problemas, sólo se volvieron “más obvios, mucho más evidentes, mucho más urgentes” los que ya había. La región tiene antecedentes cercanos de crisis, pero nunca habían implicado que las personas no pudieran ir a trabajar y “tuvieran que elegir entre el virus y el hambre”.

Amplió que más allá de los efectos detonados por la Covid-19, la región tuvo un “2019 malo”, como ejemplo México, donde la actividad económica decreció ligeramente. En este contexto, subrayó que la crisis actual exacerbará las desigualdades entre ricos y el resto. Las líneas entre clase media y clase baja se está diluyendo y con ello la movilidad social. “Esto siempre ha existido, pero ahora estará exacerbado”, consideró Gurría.

Bajo dicho marco, sostuvo que si bien la pandemia frenó algunas protestas, cuando regrese algún tipo de normalidad en seis meses o un año, “se tendrá el coletazo del impacto de Covid además de lo que había antes”. Además que la incertidumbre sobre el crecimiento económico pone “en riesgo a la democracia”, dada la inconformidad de la población con el status quo.

Recalcó que los primeros pendientes para reducir la desigualdad en América Latina son la educación, salud y habilidades para el trabajo, pero el “mayor déficit, porque es una acumulación de todo lo demás, es en la confianza”. La prueba es que 70 por ciento de los latinoamericanos desconfían de sus gobiernos; una proporción mayor considera que el sistema favorece a los ricos y amplía las desigualdades, “lo cual de hecho es así”, consignó el titular de la OCDE.

Consideró que dada la desconfianza en los gobiernos, la ciudadanía vota por cambios. “¿Qué cambio? No importa el cambio (...) el más populista, el que prometa más y más aunque sea absolutamente imposible de entregar o aritméticamente imposible de pagar por eso”. “Nosotros que somos privilegiados necesitamos estar más preocupados porque si viene un momento en que esta cohesión social, esta articulación social, se rompe, estaremos recogiendo los pedazos por años y años y años por venir”, declaró.

Por otro lado, al remarcar los riesgos de que no exista un consenso en los aplicación de impuestos digitales, consideró que no se debe culpar a la globalización por “las malas políticas” de los gobiernos. Un día antes Estados Unidos suspendió las pláticas para gravar a las grandes tecnológicas que acumulan ganancias en medio de la que se perfila a ser la crisis más profunda en 90 años.

Previamente Gurría subrayó que la falta de consenso en este tipo de gravámenes podrían sumar una guerra comercial a las condiciones actuales, que afectaría la economía, el empleo y la confianza. Más tarde, amplió amplió que los impuestos digitales son un “imperativo político” en este contexto y la OCDE seguirá impulsando la propuestas con 137 países que siguen en la mesa de negociación.

Con información de La Jornada