México, AFP.-Dos primeros casos de contagio del nuevo coronavirus fueron registrados en la Franja de Gaza, un enclave palestino casi aislado del mundo y superpoblado, donde la propagación de la epidemia podría llevar a una catástrofe, según la ONU.

Bajo bloqueo israelí desde hace más de una década, la Franja de Gaza no había contabilizado hasta ahora ningún caso de COVID-19.

Pero el domingo, el ministerio local de Sanidad anunció que dos palestinos, de 30 y 40 años, de regreso de Pakistán, se habían contagiado.

Fueron aislados en un centro de cuarentena situado cerca de la frontera con Egipto, aseguró el ministerio en un comunicado.

Se encuentran estables, precisó el portavoz del ministerio, Ashraf Al Qodra.

La detección de estos primeros casos en Gaza es una cuestión muy preocupante. Según una fuente palestina de seguridad, una delegación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) llegó el domingo al enclave.

Poco después de la irrupción de la epidemia del COVID-19, varios expertos señalaron el riesgo que había en Gaza, debido a su fuerte densidad de población, la pobreza y unas infraestructuras sanitarias deficientes.

Dos millones de palestinos viven en esta estrecha franja de tierra encajada entre Israel, Egipto y el mar Mediterráneo.

"Es ilusorio pensar que se puede gestionar una situación así en un espacio cerrado como este", afirmó recientemente un responsable de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en Gaza, Matthias Schmale.

La situación puede degenerar en "un desastre de proporciones gigantescas", advirtió.

Si el virus se propaga, "la situación será comparable a la del barco de crucero frente a las costas de Japón", aseguró, en alusión al "Diamond Princess", a bordo del cual el virus se propagó rápidamente a principios de febrero, contaminando a más de 700 personas de los 3.700 pasajeros.

Mil habitaciones en aislamiento

Los gazatíes se han ido preparando sin embargo ante llegada del nuevo coronavirus, después de que se registraran 945 casos y un deceso en Israel, al otro lado de la frontera, y 57 en Cisjordania, territorio palestino ocupado por Israel pero separado físicamente de Gaza.

Las reuniones multitudinarias estás prohibidas, las escuelas cerradas y miles de personas confinadas en casa, la mayoría de ellas después de estar en Egipto.

Desde el lado egipcio y después de años de un cierre casi permanente, las autoridades abrieron en mayo de 2018 el puesto fronterizo de Rafah, al sur de la Franja, el único acceso al mundo de los gazatíes que no está en manos de Israel.

En el sur de la Franja de Gaza, cerca de la frontera con Egipto, Hamás, que controla el enclave desde 2007, construye un centro con mil habitaciones de aislamiento. Estas instalaciones se suman al centro de cuarentena donde actualmente están aislados los dos enfermos.

Pero, por el momento, el enclave solo dispone de 60 camas para cuidados intensivos, y sufre de falta de personal cualificado, advirtió hace poco Gerald Rockenschaub, que dirige la oficina de la OMS en los Territorios Palestinos.

Israel, por su parte, asegura que hace todo lo posible para garantizar que el material médico llegue a Gaza y dice haber facilitado el envío de 600 kits de diagnóstico y mil trajes de protección.

El Estado hebreo impone un bloqueo al enclave palestino desde 2007, con la ayuda de Egipto, alegando que es necesario para contener a Hamás, considerado como "terrorista" por Israel y varios países occidentales. Para los detractores de la medida, se trata de un castigo colectivo.