China.-“Sé que voy a desaparecer en cualquier momento. Al igual que todos los valientes manifestantes en Hong Kong, desapareceré incluso sin un nombre. Pero esta no es mi consideración principal. La información debe transmitirse antes”, dijo la experta que escapó de China en marzo pasado.

“El mercado de Wuhan no es el origen del brote ni un animal salvaje el huésped intermedio. COVID-19 no procede de la naturaleza. Tengo los registros de las conversaciones que mantuve por chat y que han sido comprobadas ya por el FBI. No me he inventado nada”, afirmó rotundamente.

Según dijo, tomó la decisión de hablar semanas atrás porque vio “morir a personas inocentes”, y porque médicos y pacientes de Wuhan “estuvieron expuestos a este virus altamente contagioso durante mucho tiempo antes”.

No podía “permanecer indiferente”, comentó Li Meng Yan. Ella se encuentra en un lugar desconocido, bajo custodia del FBI, mientras que las autoridades chinas se niegan a comentar o responder sus acusaciones. Incluso se niegan a mencionarla o reconocer que ella integró el equipo inicial que formó para investigar como se inició la pandemia en Wuhan.

Ante las críticas de por qué no denunció esos hechos en la misma China, ella señaló que no podía hacerlo porque estaba comprometida la alta cúpula del partido que controla ese país.

(Por eso) no podía ser tan estúpida como para contactar al Gobierno”, remarcó. La investigadora posdoctoral de la Universidad de Hong Kong ha solicitado ser considerada una refugiada en Estados Unidos.