LA COLUMNA DE OLVERA

 

México.- Del Panal al PRD, y ahora en Morena, Leonel Cota Montaño se ha convertido en un verdadero “chapulín” de la política mexicana en Baja California Sur, y es que el pasado 28 de septiembre en la casa del actual presidente municipal, de La Paz, Rubén Muñoz Álvarez, Cota Montaño “destapó” a varios de sus delfines rumbo a las elecciones en ese estado.

Esa noche, Cota Montaño, quien actualmente es secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), pidió el apoyo para que su hermana Rosa Delia Montaño, compita por la gubernatura del estado, además, quiere que su hijo, Manuel Cota Cárdenas, sea presidente municipal de La Paz.

Es decir, Cota Montaño está repartiendo a diestra y siniestra los cargos de elección popular, cuando el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador ha dicho que “está prohibido y hasta penado” que funcionarios del gobierno en funciones participen en actividades proselitistas, mientras ocupen cargos públicos.

Las pretensiones de Cota Montaño, son netamente válidas, pero lo correcto es que renuncie al cargo que ostenta en el gobierno federal, y desde ahí vemos de qué lado “masca la iguana”.

Ecuador, ¿presidente traidor?

El infierno que viven los habitantes ecuatorianos en esa nación sudamericana, sin duda es preocupante, pues en México, a duras penas y los medios de información, lo abordan, no dicen casi nada.

Existe una “cortina de olvido”, cuando miles de ciudadanos ecuatorianos pelean por sus derechos, luego de que el gobierno de Lenín Moreno, atiende desde Guayaquil, a donde trasladó la sede de su gobierno ante la llegada de miles de manifestantes a Quito.

Las protestas surgieron como reacción a un plan de austeridad que impulsa su gobierno y que implica un aumento sustancial en el precio de los combustibles, al eliminar los subsidios que recibían durante décadas, entre otros ajustes.

Hoy, en México, a pregunta expresa, el presidente Andrés Manuel López Obrador deseó que los problemas en ese “país hermano” se resuelvan sin violencia.

Lo cierto es que Lenín Moreno está en la cuerda floja porque sus gobernados lo consideran un traidor del pueblo.

Y como siempre, el presidente de Ecuador trata de salirse del problema echándole la culpa a su antecesor, Rafael Correa, y por si fuera poco, también involucra al presidente venezolano Nicolás Maduro, quien según Lenín Moreno, orquestan desde el extranjero “un golpe de Estado”.

Lo cierto es que a Lenín Moreno le queda poco tiempo de vida como gobernante al frente de ese país progresista, y para no derramar sangre, lo idóneo sería abandonar el poder y llamar a nuevas elecciones, porque lo que sí es un hecho, es que su gobierno ya está fracturado: perdió credibilidad, y lo peor, el pueblo lo quiere fuera del poder y del país.

La Cámara, panistas, “recuperar” el poderío

El estira y afloja para ver quién se queda con la Dirección de Comunicación Social de la Cámara de Diputados, sigue a flor de piel. Y es que no es tanto por difundir el papel de los legisladores, sino por el presupuesto que implica tener esa dirección. El PAN, pretender quedarse con todas las plazas de esa  área, es decir, quieren operar como en los tiempos de Fox y Calderón. El tema es que ahora sí hay contrapeso y dudo de que suceda el despilfarro al que estaban acostumbrados.

Y el que intenta “recuperar” el poderío que tuvo en su momento con Felipe Calderón, es nada menos que su subordinado Max Cortázar, el mismo que el “comándate borolas”, colocó en su gabinete, y que apenas terminó la secundaria. Cortázar es “el que mese la cuba”, a fin de que otro panista llegue a ese puesto.

Cabe recordar que Maximiliano Cortázar  fue el que repartió 40 millones de pesos a medios y periodistas que, hasta ahora, siguen defendiendo al clan Calderón-Zavala.

Gerardo Maximiliano Cortázar Lara fue también baterista de la banda musical llamada “Timbiriche” en la década de los 80 y en su momento trascendió que fue baterista y corista del controvertido cantante Cristián Castro.

Así las cosas entre los esfuerzos de ser músico, y seguir en el sueño de la opulencia en plena efervescencia de la 4T de AMLO, cuando la austeridad a México llegó para quedarse.