EU.-El estado de salud de Donald Trump ha sido en las últimas horas objeto de numerosas especulaciones, tras haber dado signos de fatiga el pasado fin de semana durante una ceremonia en la prestigiosa academia militar de West Point, cerca de Nueva York.

Trump, que ayer cumplió 74 años, quiso participar el pasado sábado en la graduación de la promoción 2020 de la prestigiosa academia militar de West Point, a pesar de la pandemia de coronavirus. Acusado de haber intentado hacer política con el ejército tras la oleada de manifestaciones antirracistas, Trump pronunció un discurso marcado por un poco habitual tono de consenso.

Una vez acabada su intervención, se le pudo ver con ciertas dificultades para bajar la rampa de acceso, dando pasos muy cortos como si temiera caerse. Además, según han reportado varios medios norteamericanos, el presidente de EU se vio obligado a utilizar ambas manos para coger un vaso de agua y tuvo serias dificultades para pronunciar bien el nombre del general Douglas MacArthur, héroe de la Segunda Guerra Mundial.

El propio Trump no dudo en responder a través de Twitter a los comentarios sobre su estado de salud. La rampa de acceso al estrado en West Point es "muy larga, escarpada y deslizante", dijo en un mensaje en esta red social. "Lo último que iba a hacer es caerme para que las Fake News se divirtieran con ello", añadió.

Sin embargo, la polémica sobre la avanzada edad de Trump no ha terminado. Más aún cuando el propio Trump ha utilizado este mismo argumento para atacar a su rival demócrata, Joe Biden, que sólo tiene tres años más que él, 77. Trump le ha criticado a menudo por su avanzada edad y sus habituales despistes y suele referirse a él como "Joe el dormido".

Las especulaciones sobre el estado de salud del mandatario no son nuevas. El pasado noviembre hizo una visita misteriosa a un hospital militar cerca de Washington. Según los rumores difundidos entonces, se habría debido a los dolores en el pecho que pueden ser síntoma de afecciones cardíacas. La Casa Blanca indicó entonces que el examen rutinario del estado de salud de Trump se habían anticipado y su médico subrayó que "no se le había diagnosticado ningún problema urgente o agudo".

Meses después, en una ceremonia de homenaje a los soldados caídos en combate, en el cementerio militar de Arlington, Trump fue capturado por las cámaras haciendo movimientos algo extraños.

Con 70 al asumir el cargo, en enero de 2017, Trump es el presidente más anciano en la historia de los Estados Unidos, por delante de Ronald Reagan. Recientemente ha sido objeto de polémica al admitir que había seguido durante dos semanas un tratamiento con hidroxicloroquina, como medida preventiva contra el nuevo coronavirus.

Según el médico de la Casa Blanca, el magnate no experimentó ninguno de los efectos secundarios causados por este antipalúdico cuya efectividad contra la Covid-19 nunca se ha demostrado. "Los datos indican que el presidente sigue gozando de buena salud", concluyó el Dr. Sean Conley a principios de junio en un breve informe, especificando que el septuagenario, amante del golf y la comida rápida, pesaba 110 kg en 1,90 metros de altura.