Cuernavaca, Morelos. A través de un amparo, Greenpeace intenta obligar judicialmente a las autoridades ambientales del país y de los estados que integran la Megalópolis a atender de mejor manera las crisis relacionadas con la calidad del aire.

Luis Miguel Cano, abogado externo de Greenpeace México, informó que los valores máximos que una vez superados activan las contingencias ambientales en la Ciudad y Estado de México son superiores a los establecidos en las normas oficiales mexicanas, por lo que se pone en riesgo la salud de la población.

“Si tenemos normas oficiales mexicanas que establecen valores muy laxos, pues lo único que está pasando es que, aunque se respetaran, pues de todos modos se dañaría la salud. En relación con los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud nuestras normas oficiales dejan mucho que desear, y de eso han sido las primeras acciones.

“Como ustedes saben, en mayo de este año tuvimos un evento particularmente grave de contaminación que activó todas las alarmas, la gente empezó a conocer de las partículas 2.5 y demás y el gobierno de la Ciudad de México y el del Estado de México respondieron con programas de contingencias y estos programas de contingencias pueden merecer todas las opiniones que crean convenientes, pero tienen un detalle objetivo muy especial que es establecen los programas de contingencias a partir de valores inadecuados, de valores que ni siquiera son los valores de las normas oficiales mexicanas”, expresó el abogado.

El Índice de Calidad del Aire es un indicador diseñado para informar a la población sobre el estado de la calidad del aire, muestra qué tan contaminado se encuentra el aire y cuáles podrían ser los efectos en la salud.

Desde 2006, se calcula el Índice de Calidad del Aire, antes llamado IMECA, con fundamento en la Norma Ambiental NADF-009-2006. Recientemente dicha norma fue actualizada en 2018 (NADF-009-AIRE-2017) y en ella se establecen los requisitos para el cálculo y la difusión del Índice de Calidad del Aire vigente.

El índice se calcula para cinco de los contaminantes criterio: dióxido de azufre, monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno, ozono y partículas suspendidas; se representa con una escala que va de 0 a 500, donde el valor de 100 se asigna al valor indicado por la Norma Oficial Mexicana para cada contaminante.

Un valor menor a 100 se considera satisfactorio y con un bajo riesgo para la salud. Cualquier nivel superior a 100 implica algún riesgo para la salud, entre más grande es el valor del índice, mayor es la contaminación y el riesgo.

Pero los programas de contingencias del Estado de México y de la Ciudad de México marcan hasta 140 y 150 para la activación de las contingencias.

“De nada sirve, es una simulación, así en mi opinión lo he calificado, podrían establecer valores de 500 y decir nunca hay contingencias, claro pues a los 500 no hay ni quien pudiera activarlas porque ya nos hubiéramos muerto todo mundo.

“Los programas de contingencias del estado de México y de la Ciudad de México marcan  hasta 140 y 150 para activar las fases, entonces quiere decir que se están rebasando , usted pude decir más del 50 por ciento, pero en términos de concentración de contaminantes, en términos de concentración de contaminantes es el doble en Ozono, el doble en partículas 2.5 y el triple en partículas PM 10 y lo que estamos peleando desde Greenpeace México es muy elemental: aplica las acciones de contingencias desde que se pone en peligro la salud y al parecer la política ambiental, por lo menos de las autoridades citadinas y las del Estado de México, que digamos, van a la par, es que la política ambiental debe ser que las personas se guarden en su casa”, dijo.

Otra de las demandas de Greenpeace es que todas las entidades que integran la Megalópolis establezcan programas de atención a contingencias ambientales y que respeten los límites establecidos en las normas oficiales mexicanas.