De acuerdo a las primeras declaraciones asentadas en la averiguación  FDTP/-1/T/050/15-04 , los captores de la mujer en cautiverio , José de  Jesús Sánchez Vera, las hermanas Leticia Y Fani Molina Ochoa, así como Ivette Y Jannet Hernández Molina, argumentaron al Ministerio Público que la joven llegó con ellos desde que era muy pequeña de aproximadamente dos años de edad, y que la persona que les proporciona los  golpes  era Leticia, la encargada de la Tintorería;  expusieron que la mujer esclavizada tenía severos problemas de agresividad:” Era muy violenta y no obedecía cuando se le ordenaba hacer las cosas”, agregó también que, antes antes de encadenarla, robo 100 pesos ya que pretendía huir , y como castigo  se le colocaron  cadenas.

La dueña del negocio “Planchaduría Express” declaró que los castigos empezaron a subir de tono, cuando, la encadenada empezó a disminuir su rendimiento; golpes con un palo en la espalda, cables de las planchas,

En el expediente del caso, se fija que  en una ocasión, la victima levantó la mano para  defenderse  debido al cansancio de tantas agresiones, y fue entonces que con una piedra de molcajete optaron por machucarle las manos como  sanción, pues Leticia lo vio como insultó  e indebido que si le daban techo y comida, la chica respondiera de esa manera.

Ahora recibe la atención médica y psicológica correspondiente de la PGR del DF.

Al parecer la madre la entregó a ellos para irse a laborar a Monterrey, años después regresó por ella y se la llevó, pero por problemas personales la joven regresó al Distrito Federal y los buscó  para tener un empleo, y justifican que la madre sabía que estaba en ese lugar. Sin imaginar de la situación en la vivía su hija , su madre hablaba una vez al mes.

La mujer vivía en una habitación de casi  tres metros cuadrados, y estaba acondicionada para que nadie la pudiera escuchar; durante su cautiverio los vecinos jamás pudieron escuchar nada, incluso afirman que los propietarios de la tintorería eran personas "gentiles".