México.- Salvador Galindo Bect, oceanógrafo de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), señaló que el derrame de tres mil litros de ácido súlfurico en el Mar de Cortés por parte del Grupo México causó daños al ecosistema, que aún no se han determinado.

En entrevista, indicó como una de las principales posibles afectaciones la muerte de micro y macro flora y fauna aledaña al vertimiento, sin poder determinar el área de influencia.

Explicó que el ácido sulfúrico por tener una reacción exotérmica -que se produce con desprendimiento de calor- debió incrementar drásticamente la temperatura del agua de mar donde fue derramado.

Añadió que el área afectada es un cuerpo de agua semicerrado, con comunicación al océano, que disminuye el tiempo de disolución y dispersión, haciendo más localizado el efecto.

“Sobre todo que fue durante marea muerta, que disminuye el intercambio de agua entre la bahía y el océano adyacente”, mencionó.

Galindo Bect, con más de 30 años de experiencia en la investigación del Golfo de California, dijo que el derrame, ocurrido el pasado 10 de julio, también pudo causar un impacto en la calidad química de la bahía, acidificando el hábitat de las especies que ahí habitan, disminuyendo el pH del agua.

Consideró que la acidificación del agua de mar modificó el hábitat natural alcalino del agua de la bahía, lo que debió afectar a todas las especies, además de las que están ligadas al ciclo del carbonato de calcio, como almejas y ostiones, etcétera.

En cuanto a las bahías, lagunas y estuarios, dijo que son áreas de refugio de estadios tempranos de especies comercialmente importantes, que debieron haber sido afectadas en su ciclo biológico, lo que incrementará su mortalidad.

Afirmó que para la aprobación del funcionamiento de empresas que manejan compuestos peligrosos, como es el caso de este vertimiento causado por Grupo México, deben tener un estudio de impacto ambiental, que consideren medidas de protección, en caso de derrames accidentales, como el sucedido.

“Tal es el caso, de construcción de bardas de protección a lo largo y ancho de los contenedores o tuberías, que puedan retener posibles fugas del material peligroso e impidan que llegue a la zona costera aledaña”, expuso.