México.-Dos pequeños ácaros acuáticos, una hembra y un macho, de apenas un milímetro de tamaño son los protagonistas del artículo que acaba de publicar el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), Antonio G. Valdecasas.

El artículo describe la especie Arrenurus caboti, un tipo de ácaro acuático de color azul verdoso encontrado en Bolivia. El hecho de que los dos ejemplares tipo, que se han depositado en la colección del MNCN, se encontraran en el buche de un pato apunta a una forma de dispersión de estas especies que hasta ahora no se conocía.

Los ácaros acuáticos son animales microscópicos que viven en los cursos de agua dulce y en lagunas y otros medios encharcados. Inocuos para la especie humana, son depredadores de otras especies como los ostrácodos o las larvas de otros artrópodos, y son parásitos externos de insectos como los mosquito.

Estos ácaros viven en torno a un año y su presencia es indicadora de la calidad del agua de los ríos que habitan

Viven en torno a un año y su presencia es indicadora de la calidad del agua de los ríos que habitan. La nueva especie pertenece al género Arrenurus del que en la actualidad se conocen casi 1.000 especies.

Nueva forma de dispersarse

“Hasta ahora pensábamos que estas especies se dispersaban con ayuda de los insectos a los que parasitan, sin embargo este hallazgo podría apuntar a que también lo hacen con ayuda de otras especies”, explica Valdecasas.

Los dos especímenes analizados, que además son los únicos que se han recolectado hasta la fecha, se encontraron en el buche de un pato barcino, Anas flavirostris, una especie endémica de Sudamérica, cuya área de distribución se extiende desde Argentina hasta Colombia pasando por Chile, Perú o Bolivia.

El descubrimiento se produjo durante una investigación en la que se estaba tratando de analizar la dieta de esta especie. “Un colega descubrió los dos ejemplares en el buche del animal y, como experto en ácaros, contactó conmigo para poder analizarlos”, indica Valdecasas.

Aunque se encontraron un macho y una hembra de la especie en excelente estado de conservación, no se pudo documentar si todavía tenían actividad vital. Sin embargo, es muy probable que antes de aplicar el tratamiento requerido para su estudio, los individuos estuvieran vivos, debido a su resistente cutícula (esqueleto externo).

“Una de las incógnitas que debemos resolver ahora, es si los huevos de los ácaros son viables después de la digestión”, apunta el investigador. Para alimentarse, los patos tragan todo lo que hay en el agua. Lo que engullen pasa por el buche donde hay parte que continúa el proceso digestivo y otra que es regurgitada. “No sabemos si la cáscara de los huevos aguanta la digestión completa, pero sí podrían sobrevivir a la fase previa, la de ingesta y regurgitación, lo cual confirmaría la hipótesis de la dispersión”, termina Valdecasas.