Ciudad de México.-A principios de este año, un equipo del Instituto Nacional de Investigación Polar (NIPR, por sus siglas en inglés) de Japón, el Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia y la Universidad de Kochi se propuso recolectar especímenes de gusanos de mar cerca de las islas Orcadas del Sur, una región remota del océano Austral a más de 640 km al noreste de la punta de la península antártica.

Los investigadores recolectaron material del fondo marino a profundidades de entre 2.036 y 2.479 metros, en una zona conocida como batial, que se extiende desde los 1.000 hasta los 4.000 metros de profundidad. Los resultados del análisis se han publicado recientemente en el Biodiversity Data Journal.

Entre el material recogido los biólogos identificaron un diminuto gusano, nuevo para la ciencia, al que denominaron Flabelligena hakuhoae. Gracias a la descripción del invertebrado a través de microscopio electrónico de barrido, los científicos dedujeron que la nueva especie pertenecía a una familia de poliquetos que contiene más de 10.000 especies.

“Los poliquetos son uno de los grupos más diversos de animales bentónicos marinos y están bien estudiados en el océano Antártico”, explica Naoto Jimi, líder del trabajo y miembro postdoctoral del Instituto Nacional de Investigación Polar. Aunque muchos investigadores han estudiado este océano, “nuestro conocimiento de los pequeños invertebrados de aguas profundas es todavía bastante limitado”, recalca Jimi.

Primer gusano de este tipo en el Antártico

Según los análisis del equipo de científicos, el microscópico gusano marino –de 1,8 cm de largo y 1 mm de ancho– presentaba pequeñas protuberancias redondeadas (papilas corporales), de una a tres pares de branquia y otras branquias frontales asociadas al tacto y el gusto. Ambos extremos del poliqueto, preservado en formol, son redondeados.

La nueva especie de gusano se une ahora a las otras seis especies descritas en el género Flabelligena, principalmente conocido en el océano Atlántico Norte, pero también presente en el Mediterráneo o el Índico meridional. Todas ellas viven en zonas de barro arenoso, sobre todo en la zona del batial a profundidades de más de mil metros.

Flabelligena hakuhoae es entonces la primera especie de este género en ser registrada en el océano Antártico. Por esta razón, Jimi y su equipo consideran que este hallazgo contribuirá de manera “espectacular” a la comprensión de la biodiversidad de la región antártica.

Los biólogos esperan ahora descubrir más especies y seguir aprendiendo sobre este vasto océano. “Este es solo el primer paso para comprender la biodiversidad del Antártico”, subraya el científico japonés.

“El siguiente paso será comprender la diversidad de poliquetos alrededor de la estación de investigación Syowa, situada en la isla Ongul oriental a dos kilómetros de distancia del continente antártico”, concluye el investigador.