París, Francia.- El Consejo de Estado francés suspendió la prohibición del burkini, decretada en decenas de alcaldías del país.

Dicha medida prohibía el uso de esa y otras prendas que “no se ajusten a las buenas costumbres y el laicismo".

No obstante, el Consejo consideró que no se pueden restringir las libertades a menos que se demuestre que está amenazado el orden público.

Sin embargo, el argumento de “amenaza al orden público” aún puede ser utilizado por las alcaldías para mantener la prohibición, como lo dejó entrever el alcalde de Sisco, Pierre Vivoni:

 “Si la tensión se mantiene alta, no lo derogaré porque el Consejo no me lo solicita personalmente".

La suspensión de la ley – que también incluiría a ciudades como Niza y Cannes – ya era esperada por  la polémica desatada y las acciones de protesta de organizaciones en pro de los derechos humanos.

El burkini es un traje de baño especialmente diseñado para mujeres musulmanas, que sólo deja al descubierto la cara, las manos y los pies; el nombre es un acrónimo de burka y bikini.

Aunque el primer ministro francés, Manuel Valls, respaldaba la medida, la titular de Educación, Najat Vallaud-Belkacem prohibir esta prenda generaría "una deriva peligrosa para la cohesión nacional".

Por su parte, el abogado Patrice Spinosi, miembro de la Liga de Derechos Humanos (LDH) que protestó contra la prohibición expuso:

“Esperamos que sea el final de una polémica, una polémica esencialmente política”.