Chilpancingo, Guerrero.- Las familias desplazadas por la violencia en la localidad de El Naranjo, municipio de Leonardo Bravo, no quieren ser localizados por el temor de que el grupo armado que intentó irrumpir en su pueblo pueda encontrarlos, dio a conocer el director del Centro Regional de Derechos Humanos "José María Morelos y Pavón", Manuel Olivares Hernández.

Vía telefónica el activista, quien ha llevado el registro de desplazados de ese municipio desde el mes de noviembre del 2018, respondió a las autoridades estatales que en reiteradas ocasiones han negado la existencia de desplazados en El Naranjo.

Y es que, de acuerdo con el activista, es falso que no haya familias desplazadas -como afirma la Secretaría General de Gobierno-, pero éstos no salieron organizados como otros desplazados, además de que no quieren ser ubicados.

"Tienen miedo de decir en dónde están, tienen miedo de que se les ubique y se les agreda".

Y agregó que, "no tienen algún interés de recurrir a las autoridades de gobierno para que se les atienda", pues varios de ellos se han mostrado a salvo desde el anonimato.

El pasado domingo 1de julio, presuntos policías ciudadanos de Tlacotepec agredieron durante dos horas al poblado de El Naranjo, un día después de registró una nueva agresión; en ninguno de los atentados hubo intervención oficial a pesar de la solicitud de auxilio.

La única acción oficial fue el día miércoles cuando la Secretaría de Seguridad Pública estatal realizó recorridos aéreos en la zona y descartó presencia de civiles armados.

A una semana de los hechos de violencia ninguna autoridad estatal ni municipal ha llegado hasta el poblado, que se ubica a menos de 30 minutos de la cabecera municipal, Chichihualco, gobernado por el priista Ismael Cástulo Guzmán.