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Detienen a mexicano por certificado de compraventa de obra perdida de Frida

La pintura «La mesa herida» desapareció en 1955 en la capital polaca, Varsovia, y su particularidad radica en sus dimensiones: 1,2 metros de alto por 2,4 metros de largo.

Por Redacción, 2019-06-26 13:46

México, AFP.-Un hombre fue detenido este martes en México al solicitar a las autoridades un certificado de compraventa del cuadro más grande de la icónica pintora mexicana Frida Kahlo, que lleva desaparecido desde 1955, informó una autoridad.

El individuo, del que no se reveló la identidad, «quería que las cosas se hicieran de inmediato porque tenía prisa en que el documento fuera enviado lo más rápido posible a Reino Unido», dijo a la prensa el subsecretario de Gobierno del estado de Morelos, José de Jesús Guizar, quien avisó a la fiscalía regional.

La pintura «La mesa herida» desapareció en 1955 en la capital polaca, Varsovia, y su particularidad radica en sus dimensiones: 1,2 metros de alto por 2,4 metros de largo. La obra fue expuesta por primera vez en la Muestra Internacional de Surrealismo en la Ciudad de México en 1940, y su última aparición en público tuvo lugar en una exposición de arte mexicano en Polonia.

La operación de compraventa de «La mesa herida» se hizo ante un notario público del céntrico estado de Morelos. Para completar la transacción era necesario contar con el certificado del gobierno, ya que las obras de la pintora están catalogadas como patrimonio del ejecutivo mexicano, explicó el funcionario.

En la transacción está involucrada una casa del puerto mexicano de Acapulco, en el estado de Guerrero, que podría haber sido usada como pago, añadió el funcionario sin dar más detalles.

Guizar tampoco habló sobre el paradero de la obra, ni las identidades del comprador así como tampoco del vendedor o el papel del sujeto detenido en la transacción.

«La mesa herida» es un autorretrato en el que aparece en el centro salpicada de sangre junto con un esqueleto. Kahlo, que normalmente pintaba en pequeños lienzos, (1907-1954) había donado esa pintura a la Unión Soviética.

Durante años, una copia de la pintura en blanco y negro ha sido exhibida en el museo de arte Gehrke-Remund de la ciudad Baden-Baden, en Alemania, con el letrero: «¿Alguien puede decirnos qué pasó con esta pintura perdida o dónde podemos encontrarla?».

26JUN2019

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#Clickeando

Fallece escritor y cronista Armando Ramírez a los 67 años

Es recordado por ser autor del libro «Chin Chin el Teporocho» y sus apariciones en televisión hablando sobre la cultura de la Ciudad de México.

Por Redacción, 2019-07-10 16:46

México.-La familia del escritor y cronista Armando Ramírez informó del fallecimiento del autor de Chin Chin el Teporocho, a los 67 años de edad, a través de un comunicado publicado en Facebook.

«Nuestro padre acaba de fallecer… Queremos recordarlo como lo que fue… Un enamorado de la vida, de su ciudad y sus barrios…», escribió Marcela, a nombre de Jimena y Armando Ramírez.

Sin dar mayores detalles sobre la muerte, dedicó las últimas palabras al escritor, a quien describió como un padre «chingón, amoroso, comprensivo y alentador».

En enero pasado el diputado local Jorge Gaviño Ambriz pidió ayuda para el escritor durante la segunda sesión ordinaria de la Comisión de Protección a Periodistas del Congreso de la Ciudad de México, ya que se encontraba grave de salud.

En aquel momento el coordinador de la bancada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) informó que Ramírez Rodríguez fue internado de urgencia en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía por una afección en la columna vertebral.

 

#Creativos

Frida Kahlo: las mejores frases que inmortalizaron a la pintora

Para recordar a la gran Frida Kahlo, te compartimos sus mejores frases:

Por Redacción, 2019-07-05 16:15

México.-Para recordar eternamente a Frida Kahlo, citamos las mejores frases de la pintora mexicana.

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, mejor conocida como Frida Kahlo, nació el 6 de julio de 1907 y murió el 13 de julio de 1954, en la Ciudad de México, a los 47 años de edad.

Frida Kahlo se convirtió en un referente que rebasó el mito que la pintora creó de sí misma.

Además de un mito, Frida Kahlo es un hito en la historia del arte mexicano que heredó su legado no solo a México, sino al mundo entero.

Su vida, sus obras, su matrimonio con Diego Rivera, sus enfermedades, sus dolores físicos, su exótica imagen y por qué no, sus frases, forman un fuerte vínculo entre Frida y sus seguidores.

Frases

Para recordar a la gran Frida Kahlo, te compartimos sus mejores frases:

Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas pa’ volar?”.

“El diablo es rubio y en sus azules ojos dos estrellitas encendió el amor. Con su corbata y sus calzones rojos, el diablo me parece encantador”.

Quizá esperen oír de mí lamentos de lo mucho que se sufre viviendo con un hombre como Diego. Pero yo no creo que las márgenes de un río sufran por dejarlo correr”.

“Diego no es ni derrotista ni triste. Es, fundamentalmente, investigador, constructor y sobre todo, arquitecto… No importa si su composición es un cuadro, una casa o un argumento”.

Cada tic-tac es un segundo de la vida que pasa, huye, y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es solo saberla vivir. Que cada uno lo resuelva como pueda”.

“¿Quién diría que las manchas viven y ayudan a vivir? Tinta, sangre, olor… ¿Qué haría yo sin lo absurdo y lo fugaz?”.

Esperar con la angustia guardada, la columna rota y la inmensa mirada. Sin andar en el vasto sendero, moviendo mi vida cercada de acero”.

“Jamás en toda la vida, olvidaré tu presencia. Me acogiste destrozada y me devolviste íntegra, entera”.

Ningunas palabras describirán la inmensa ternura de Diego por las cosas que tienen belleza… Quiere a los animales, con predilección a los perros pelones y a los pájaros, a las plantas y a las piedras”.

“Desde 1929 hasta el presente 1944, no recuerdo ninguna temporada en que el matrimonio Rivera no haya contado por lo menos con un acompañante dentro de su hogar. ¡Home, sweet home!”.

Muchas veces me simpatizan más los carpinteros, zapateros, etc., que toda esa manada de estúpidos dizque civilizados, habladores, llamados gente culta”.

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Detective Malasuerte: una novela de aprendizaje y madurez

Hilario Peña presenta en México Detective Malasuerte, un tomo que reúne tres novelas de ficción acerca de la búsqueda de la vocación.

Por Redacción, 2019-06-30 12:52

México, Notimex.-La historia de Hilario Peña (Mazatlán, 1979), sinaloense de nacimiento, pero tijuanense por adopción, es tan singular como su literatura; estudió ingeniería, de la que pronto se decepcionó porque en lugar de permitirle crear grandes obras, lo mantenía esclavizado, trabajando en fábricas o instalando televisión por cable a lo largo de la frontera, frustración que lo llevó a levantarse de madrugada durante varios meses para escribir como loco y crear mundos que no fueran el suyo.

El fin fue sacudirse de algún modo la mala suerte de su primera elección de vida y darle un giro que lo dejara, primero independizarse, y después disfrutar con la forma con que se ganaba la vida.

Y fue justamente su Malasuerte (personaje central de sus historias), la que paradójicamente lo convirtió en un exitoso autor con ocho novelas publicadas en un lapso de 12 años.

Peña charló esta semana con Litoral, durante una visita a la capital mexicana para promover Detective Malasuerte, un compendio de tres novelas (Malasuerte en Tijuana, La mujer de los hermanos Reyna y Juan tres dieciséis) que fueron en su momento escritas de manera muy instintiva, y que luego de varios años de participar en talleres e interactuar con otros autores a los que les ha aprendido el oficio, pulió para una versión definitiva.

Se trata de un retrato polifónico sobre la ciudad de Tijuana, delineado por un desfile de personajes carnavalescos, empezando por el propio Tomás, un pelirrojo, feo, pero de buen cuerpo, que fue salvado de su destino de criatura del demonio, aunque no de ser socialmente marginado por la creencia popular de que los pelirrojos son de mala suerte, y hasta por un extraterrestre, porque para Peña, si se recurre a la ficción hay que explotarla y aprovechar la libertad de urdir cualquier tipo de historia.

Y es que la literatura de Peña se rige, antes que por cualquier otra consideración, por su ojo lector, por su afición a la novela detectivesca, inspirada en clásicos como los británicos Arthur Conan Doyle o Agatha Christie; por su inclinación a creer en todo tipo de teorías conspiratorias, que oscilan entre terraplanistas y reptilianos, y por un decálogo de autodidacta que se ha impuesto para repudiar los clichés en su obra.

Por ejemplo, cuando perfila sus personajes, no piensa en cómo deben reaccionar en situaciones ordinarias, por el contrario, se cuestiona sobre cómo lo harían en circunstancias extraordinarias, porque a la hora de escribir, dice, lo que hace es experimentar, mezclar todos los elementos que a él le gustaría encontrar en una buena novela, siempre pensando en él y en… ¿por qué no?

En así que en su obra puede haber lindas damas malolientes o conspiraciones extraterrestres para limpiar del vicio a Tijuana, eso no importa, lo que trasciende es esa posibilidad que toma de la ficción de escribir sin límites, ataduras o etiquetas de cualquier especie.

Por eso, su detective, pese a ser una figura desgastada en cierto sentido dentro de la literatura, trata con sus supersticiones y manías, e incluso sus frases, de ser un personaje fresco, lo suficientemente redondo para soportar toda una saga, porque si algo le queda claro al autor es que si un personaje no tiene esa solidez no vale la pena perder el tiempo en escribir ni quitárselo al lector leyendo.

La literatura de Peña no busca cumplir con las convenciones de la llamada literatura del norte, de ahí que su historia no esté demasiado inclinada hacia un lenguaje propio de la región, pues aun cuando figuran algunos de los típicos escenarios, tampoco busca saltar de las carretas de mariscos a las garitas malolientes, como un sello distintivo; su preocupación es el equilibrio, “estar con un pie en ambos lados, presentar historias con un sello universal, sin perder la identidad”.

Tampoco quiere blofear y decir que estas historias pueden ocurrir en cualquier parte del mundo, porque son mexicanas, específicamente fronterizas; y si algunos le llaman “tropicalizar” el género policial, no le importa, porque “es algo que me nace, que siento como una obligación, sin caer en el hecho de que el caló sea lo más importante, porque se trata que no pierda su carácter universal; en ese sentido –admite- sí hay un alejamiento consciente del cliché de la literatura del norte”.

Su escritura y la de otros va más allá de la literatura del narco, “somos más sofisticados que eso, nuestra pasión por los detectives viene de más atrás, ahora ya hemos podido establecernos como un grupo de escritores de misterio. Ahí está BEF y su detective Mijangos, Francisco Haghenbeck y su personaje Sunny Pascal, perfilando un género diferente a aquel con el que se suele identificar a la literatura del norte”.

De hecho, más que heredero de los escritores del norte como Humberto Crosthwite o Eduardo Antonio Parra, se siente más en deuda con los pioneros de la novela policial en México, como Paco Ignacio Taibo II o Rafael Bernal, quienes en su momento se enfrentaron al menosprecio y la indiferencia. “A ellos les tocó sufrir más, a nosotros nos ha ido más leve, ya podemos ganar premios en estos subgéneros y no sé si eso hubiera sido posible en otro momento”.

O con Elmer Mendoza, quien les abrió la puerta a los subgéneros, lo que ha favorecido que hoy puedan hacer cualquier tipo de novelas y obtener reconocimiento por ello, como él, que es ganador del Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero, por su Cornelio Callahan (2016).

Sobre la saga editada por Océano, Peña recuerda que Malasuerte en Tijuana es una novela de aprendizaje, de madurez, que narra el viaje del héroe, este mito milenario ligado a la vida de Moisés o Jesucristo, donde el personaje central descubre que tiene un talento y se reinventa con éste.

En Las mujeres de los hermanos Reyna no tenía un tema que funcionara como eje, sólo quería establecer su versión de la Tijuana multicultural, viva y vibrante en muchos sentidos, irremediablemente inmersa en una realidad permeada por el narcotráfico, la migración y la violencia.

Mientras que la tercera de las novelas, Juan tres dieciséis, es una reflexión sobre qué es lo principal en el camino al reconocimiento profesional, en un mundo que parece regido por la corrupción, el nepotismo, el tráfico de influencias. En ese entorno, ¿importa el talento? Porque era algo que necesitaba saber en el momento en que decidió dejar su profesión y aventurarse con la literatura, cuyo futuro siempre es azaroso.

La historia gira en torno a un boxeador, que se llama así porque a su papa le cambió la vida ese versículo bíblico, y que de pronto descubre que, algo que en determinado momento le valió la burla, el escarnio social, también puede convertirse en una cosa trascendente, que tiene impacto en su carrera. Entonces reflexiona en cómo algo que puede parecer muy cotidiano puede acabar teniendo impacto en circunstancias diferentes.

Además de estas tres novelas, Peña ha escrito historias como Los días de Rubí Chacón (2007), El infierno puede esperar (2010), Chinola Kid (2012), Págale al diablo (2016) y Un pueblo llamado Redención (2017), además del ensayo literario El asesino de las mil caras, que obtuvo Mención Honorífica en el X Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2019.