Enrique Márquez Poemas para quienes no han conocido al coyote Bonobos, México, 2015 134 pp.

Con una asimilación de las posibilidades interpretativas y la condensación efectiva del lenguaje coloquial, Enrique Márquez consigue trasladar, al verso, el rigor de un planteamiento lúdico en un libro de poemas entretenidos que muestra líneas memorables. Apoyado en la figura del coyote va desarrollando el discurso en el que los deseos íntimos y las dolencias personales se orientan hacia el humor, para ir perfilando el cuerpo de una escritura que se tensa y extiende al escapar, por momentos, de lo que es “correcto” decir. El trabajo de Márquez es, como él mismo lo ha dicho a la prensa, de una factura cínica. Hay un tono provocativo en la elección de sus motivos, y el título es ya una clara muestra de ello: Poemas para quienes no han conocido al coyote. La reticencia fortalece esta escritura y, en sus mejores momentos, la separa del humorismo fácil.

De los elementos narrativos y referencias a la cultura popular se nutre la ironía que le permitirá a Enrique Márquez contar las anécdotas que mantendrán la atención del lector en las dos primeras secciones que conforman el libro: “Rompe y rasga” y “misterios gozosos”. El desenfado en el tono es una de las características más notables en el estilo de Márquez. Rescato un poema de la primera parte, en la que se aprecia con nitidez la estética con la que ha sido elaborado este trabajo del poeta potosino:

«Todas las noches/  con su pelo blanco tundra/ perfumado/ muy sigiloso/ iba a visitar a la joven viuda/ asumiendo/ cantamañanas/ muy gandalla/ la forma del marido muerto// bebía con ella/ comía con ella/ con ella fornicaba/ sin chistar/ aguantando el aullido/ hasta el amanecer// como en el pueblo rondaban algunas sospechas/ su madre/ rápida/ metiche/ corrió a darle un práctico consejo:/ “a la hora de la cena/ deja caer la cuchara al piso,/ así podrás ver los pies de tu fulano”// en lugar de pies/ la viuda/ -aparentemente sorprendida-/ fue a toparse/ tan sólo/ con una cola blanca  muy peinadita.»

En el tercer espacio, la dispersión visual y discursiva se aprecian como una búsqueda que toma y asume sus riesgos. Se mantienen el juego y el alcance humorístico, pero la contundencia se diluye y los textos, intencionadamente, se desmiembran para ir mostrando un final desarticulado. Me parece que son menos afortunados que los que se congregan en las dos secciones anteriores. En una visión general, Poemas para los que no han conocido al coyote es un trabajo atractivo por los atrevimientos y provocaciones que, llevados al terreno lúdico, consiguen que el lector alcance una experiencia de riguroso divertimento.