México.-Ni siquiera la Casa Blanca, uno de los edificios más seguros del mundo, está a salvo de lo que a Donald Trump le gusta definir como “el enemigo invisible”.

Tres miembros del equipo de trabajo para el coronavirus del presidente, incluido el epidemiólogo Anthony Fauci, cara visible de la divulgación científica sobre el virus para los estadounidenses, han decidido ponerse en cuarentena, después de haber tenido contacto con al menos una persona que dio positivo en una prueba de la covid-19, la enfermedad provocada por el patógeno.

Además de Fauci, de 79 años, que define su contacto como de “bajo riesgo”, se pondrán en cuarentena los doctores Robert Redfield, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), y Stephen Hahn, comisionado de la Administración de Alimentos y Medicinas (FDA). A los tres, como a parte del personal de la Casa Blanca, se les realizan pruebas de diagnóstico del coronavirus con regularidad, la última el viernes pasado, y siempre han dado negativo.

Pero, como medida de precaución, teletrabajarán desde casa durante las próximas dos semanas. El equipo de Fauci ha asegurado que el doctor acudirá a la Casa Blanca si se le requiere, tomando todas las precauciones. Los tres tenían previsto testificar el martes ante un comité del Senado, cuyo presidente ha confirmado que al menos Redfield y Hahn lo harán por videoconferencia (aún no se había anunciado el aislamiento de Fauci cuando se emitió el comunicado).

La cuarentena de los tres doctores se produce después de que dos trabajadores del entorno del presidente Donald Trump y el vicepresidente Mike Pence, coordinador de la emergencia del coronavirus, dieran positivo esta semana en pruebas diagnósticas de covid-19.

Se trata de la portavoz de Pence, Katie Miller, y un asistente militar del presidente no identificado. La respuesta ante los dos positivos ha vuelto a arrojar dudas sobre la eficacia con la que la Casa Blanca actúa para mantener un entorno de trabajo seguro para el presidente.

Redfield y Hahn se aislarán en casa durante dos semanas, Fauci ha optado por una cuarenta menos rigurosa. Mientras tanto, los ayudantes que viajan con Trump y Pence no permanecerán 14 días aislados, como se recomienda tras exponerse al virus, y buena parte del personal de la Casa Blanca, según informa The Washington Post, ha recibido órdenes de sus superiores de acudir al puesto de trabajo con relativa normalidad.

El equipo del presidente rastrea los últimos movimientos de los dos positivos, especialmente los de Miller, que asistía a diario al Despacho Oval, sobre todo mientras se celebraban las comparecencias diarias del equipo de trabajo del coronavirus, hasta hace dos semanas. También estuvo Miller en la sala de emergencias de la Casa Blanca, uno de los lugares más protegidos del país, el pasado jueves.

El presidente Trump, por su parte, insiste en no utilizar mascarilla protectora, como su propia Administración recomienda a los ciudadanos. No la llevó el sábado en una reunión con altos mandos militares, al menos durante el tiempo en que lo pudieron ver los periodistas.

Incluso se dejó ver a cara descubierta, el pasado martes, durante una visita en Arizona precisamente a una fábrica de mascarillas.

Hace ya un mes, el pasado 3 de abril, cuando él mismo anunció las directrices de los CDC, que recomendaban utilizar mascarillas para evitar la propagación del virus, señaló que él mismo no las respetaría. “Lo pueden hacer. No lo tienen que hacer. Yo elijo no hacerlo”, dijo Trump.

La Casa Blanca asegura que, además de respetarse la distancia física para evitar contagios y desinfectar a fondo todos los lugares de trabajo, se toma la temperatura y se realizan pruebas de diagnóstico a diario a todos los miembros del equipo que están próximos al presidente y al vicepresidente.

El viernes, después de los dos positivos, se distribuyeron entre todo el personal unas instrucciones que animan a maximizar el teletrabajo y obligan a ponerse en cuarentena en caso de viajar fuera de Washington. Pero no animan a la utilización de mascarillas, como recomiendan los CDC al resto de ciudadanos.