México.-Reina tiene 83 años, vive en un ejido en Nuevo León- en los límites de los municipios Allende y Montemorelos- y realiza un recorrido de aproximadamente dos kilómetros en andadera para llegar al Centro de Salud, donde es atendida por el recién graduado de Medicina, Esaú Daniel Díaz.

En entrevista  Esaú contó que la primera vez que vio llegar a Reina al consultorio, le impresionó la fuerza con la que se conducía a pesar de su débil aspecto físico.

“Le ofrecí un vaso con agua en cuanto llegó al consultorio y mientras platicábamos sobre su salud, me llamó la atención que tenía sus uñitas pintadas”, narró el joven médico, quien confiesa que al observar que alrededor de las uñas de Reina estaba manchado con esmalte. Comprendió que la visión de la mujer está deteriorada y se conmovió.

“Ahí como pude me puse guapa”, le dijo Reina al doctor. Esas palabras fueron todo lo que Esaú necesitó para saber que su misión en ese Centro de Salud iría más allá de únicamente revisar pacientes en un consultorio.

“Ella vive sola, y el hecho de que hiciera ese esfuerzo de pintarse las uñas para sentirse bonita para sí misma, me emocionó mucho”, relató el médico oriundo de Torreón.

Además de tener problemas de visión, Reina sólo tiene dos dientes y su peso es de 28 kilos, por lo que al examinarla, el doctor infirió que su bajo peso se debía, en parte, a que su condición la obligaba a cocinarse alimentos muy elementales.

“Adicional a mi labor como médico, ¿qué puedo hacer por ella?”, se cuestionó Esaú.