México.-Doña Lucita comenzó a componer poemas hace 75 años, los memorizaba porque no sabía escribir. A los 55 años terminó la primaria, y en las últimas tres décadas sus composiciones han sido premiadas en instituciones de cultura, del sector ambiental, de Profeco, del Inapam, así como por el gobierno del estado.

María de la Luz Romo García, poeta, escritora y cantautora de 90 años, es originaria del pequeño municipio de Trancoso, donde creció en medio de enormes carencias. Se casó a los 22 años con uno de los hombres adinerados de su pueblo, Magdaleno Canizalez Hernández quien, según los relatos de sus hijos, tenía gusto por el vino y las mujeres, debilidades que mermaron esa bonanza.

Las carencias en su niñez y en su vida de casada, Lucita las convirtió en poemas.

“Mi mamá tenía una libreta especial donde cualquiera de nosotros [sus hijos] debíamos escribir lo que ella nos dictaba, ni una palabra más ni una menos, porque le llegaba la inspiración y no debíamos interrumpir sus versos.

“No importaba si era de madrugada, nos levantaba para que no escaparan las letras de su memoria que convertía en frases y rimas”, relata María de Jesús, hija de la poetisa, de 46 años.

“Si por alguna razón mi madre perdía la inspiración, simplemente decía: ‘Ya no me gustó cómo quedó, luego te dicto qué sigue’; a la par tenía varios poemas y canciones iniciadas, porque no sólo escribía lo que a ella le sucedía, sino a sus hijos, a los personajes de su lugar, a su iglesia y a todo su pueblo”, añade.

A doña Lucita la alcanzó la vejez con una memoria intacta y su pasión poética más ahondada.

A los 50 años, la mujer se incorporó al grupo Flores y Rosas —de la tercera edad— donde la motivaron a terminar la primaria, la cursó y pudo escribir sus poesías y hasta corridos; lo mismo relataba una carrera de caballos que un fraude electoral y dedicaba versos a la naturaleza. Sus hijos la convencieron de entrar a concursar y ahí comenzaron los premios.

“Al mundo le vi sus falsedades, pobrezas, engaños y pesares, pero llevo en mi mente las verdades: poemas, sonrisas y cantares”, doña Lucita jamás imaginó que con ese poema que retrata su vida fuera premiada a nivel estatal en 1990, ni tampoco que al escribir: “Ante la crisis actual, mexicano estemos alerta, cuiden de su economía y escojan bien sus ofertas”, que la llevó a ganar el premio nacional en un concurso organizado por la Procuraduría Federal del Consumidor.

Lucita dice estar agradecida con la vida y unida a su esposo, a quien perdonó desde hace muchos años, y como reza Poesía a la vida: “He venido caminando de muy lejos, he cantado, he llorado, he reído; era niño, era joven, ahora viejo, pero nunca la tristeza me ha invadido”.

Dice que está en su mejor momento; se siente plena, recompensada por sus logros y sus nueve hijos, 43 nietos y 18 bisnietos. “El encuentro con Dios es mi esperanza, doblarán las campanas una tarde, oiré entonar una alabanza para después reunirme con mis padres”, así cierra su libro Poesía a la vida, por el que ha recibido muchos premios.