México.- Un estudio realizado por la Royal Geographical Society, afirma que el ejército estadounidense es uno de los mayores contaminadores de la historia, pues consume más líquidos y emite más gases que la mayoría de los países.

Está organizado en una extensa red global de buques, transportes terrestres y aviones de carga para abastecer sus operaciones, desde bombas hasta ayuda humanitaria y combustibles.

En 2017, las Fuerzas Armadas norteamericanas compraron alrededor de 269 mil 230 barriles de petróleo por día. En la quema de estos hidrocarburos se emitieron más de 25 mil kilotoneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

Estas emisiones no son contabilizadas como parte de las emisiones agregadas de los Estados Unidos luego de una exención otorgada en la negociación del Protocolo de Kyoto (que la Administración Bush se negó a firmar en 2001). Esta brecha debía ser rectificada por el Acuerdo de París, del cual Estados Unidos se ha retirado.

Para tratar de mitigar su huella, el ejército ha invertido en fuentes alternativas como los biocombustibles y las energías renovables. Pero su aporte representan sólo una pequeña fracción de su gasto en combustibles.