El desconocimiento de las inmunodeficiencias primarias en médicos, la sociedad y la carencia de un tamizaje universal inciden para que alrededor del 80 por ciento de estas enfermedades no se diagnostiquen de manera oportuna en México.

El integrante del Consejo Médico e Investigación de la Fundación Mexicana para Niñas y Niños con Inmunodeficiencias (Fumeni), Saúl Oswaldo Lugo Reyes, estimó que al año nacen tres mil niños con estas enfermedades, de los cuales 350 son casos graves y sólo 150 se detectan a tiempo.

Un signo de alarma que padres y médicos deben tomar en cuenta para sospechar que se trata de alguna de las 200 enfermedades de inmunodeficiencias primarias es si en la familia hay antecedentes de muerte prematura de pequeños, dijo el especialista en una entrevista.

Además, una reacción adversa de la vacuna BCG contra la tuberculosis; infecciones graves que necesiten antibióticos intravenosos por tres meses o más; cuatro cuadros de otitis o más; dos neumonías o más e infecciones en la piel recurrentes durante un año también deben ser tomados en cuenta, detalló.

La Fumeni también impulsa que las inmunodeficiencias primarias se consideren enfermedades catastróficas y se pueda acceder a los fondos del catálogo del Seguro Popular para este rubro.

El inmunólogo pediatra indicó que es necesario una mayor cultura de donación de células madre y más centros en México que hagan trasplante de este tipo, pues en muchos casos es la única alternativa para los pacientes.

Indicó que el Seguro Popular cubre de manera parcial este procedimiento, por lo que hace falta que lo haga por completo, ya que muchas familias no cuentan con recursos para hacerlo.

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