Bronceado por el sol y con acento costeño, José Rosales Vizcaya, conocido como “El Bary", con 59 años a cuestas y originario del barrio de Tacuba de la Ciudad de México, se convirtió en el buzo rescatista más famoso de Acapulco, Guerrero.

Dejó el barrio de Tacuba cuando apenas tenía 12 años de edad.

"Me vine de México como un vago al puerto de Acapulco y aprendí a nadar en el Malecón. Sobreviví durante muchos años sacando monedas del fondo del mar que me aventaban turistas”, cuenta  Rosales Vizcaya.

Una playera blanca, propaganda del Partido Verde, pegada al cuerpo, gorra de la marca Corona en su cabeza y un calzoncillo de licra negro son su vestimenta.

El Bary, rescatista de yates en Acapulco 1A bordo de un pequeño bote se divisa a lo lejos tras haber sacado de las aguas de la bahía de Santa Lucía una lancha particular que se hundió el día que el huracán ‘Carlos’ azotó el puerto.

Arriba al Malecón, y amarra su pequeña embarcación de fibra de vidrio y un motor Honda de 8 caballos de fuerza.

Sus amigos le avisan que un reportero lo espera para "inmortalizarlo".

Acepta, pero pide que lo acompañe en su bote; tiene otra misión.

"Tengo mucho trabajo, acabo de sacar del fondo del mar a esa lancha que usted ve y tengo que buscar a la Rebeca, otra embarcación que se fue a la deriva y no se sabe en qué parte del mar se hundió", dice.

Nos ponemos en marcha. Mientras la lancha avanza me cuenta que a los amigos les cobra por lo menos mil 500 pesos por rescate, pero que ha tenido trabajos más fuertes, como sacar a flote a yates de gran envergadura en tiempo de tormentas y huracanes.

Contó que nació en 1957 y llegó al puerto de Acapulco cuando era entonces un  adolecente, le encantó el clima y, aunque nació en una zona fría, se quedó  a vivir en el barrio de la Candelaria. Ya no regresó jamás al barrio de Tacuba en Distrito Federal.

- ¿Cuánto cobra por sacar del fondo del mar  a un yate de esos de lujo?

- Mire usted, ando cobrando de cinco a seis mil pesos por esa dura tarea.

- ¿Cuánto tiempo le lleva subirlo a la superficie?

- Pues cuando son grandes los barcos, duro hasta cinco u ocho días de trabajo.

Por el momento suspende la conversación, porque le hablan para que revise una cabeza de un motor de una lancha desarmada en el malecón del puerto. Me quedo por un momento con su chalán, José Luis Álvarez Leyva, originario de Placeres del Oro, en la región de la Tierra Caliente.

- ¿Conoce usted bien a "El Bary"? - le pregunto

- Sí, claro. Yo también llegue chiquillo al Malecón y sacaba monedas con él.

- ¿Qué me diría usted de “El Bary”?

- Que ese compita es un ‘mil usos’; nivela motores, echa fibra de vidrio, saca muertos y es un extraordinario buzo.

"Dura un 'vergal' de tiempo bajo el mar", asegura.El Bary, rescatista de yates en Acapulco 2

A los pocos minutos, regresa José y continuamos con la charla.

Dice que tiene un record que supera las 150 embarcaciones rescatadas. La más lucrativa, un yate de 70 pies de largo.

“Participé con un equipo de trabajo para sacar a un yate que se hundió y al final me pagaron 12 mil pesos, porque medía cerca de 70 pies de largo”, dice.

- ¿Cuánto tiempo puede durar, y a qué profundidad del mar puede bucear?

- A puro pulmón bajo a 15 metros con la mano en la cintura, pero si quiero rebasar los 30 o 50 metros ya necesito la ayuda de un tanque con aire.

En el Malecón y en los muelles de la Marina es muy conocido por todos. Saben que si un yate o barco de recreo se hunde es a “El Bary” a quien hay que llamar.

Pero incluso, este negocio ha sido golpeado por la crisis económica del estado.

“Acapulco era otra cosa, había mucho dinero y cientos de turistas internacionales que gustaban de recorridos en lanchas de recreo y pesca. Pero ahora todo es desolación, con el golpe de los huracanes ha servido por un lado para darme trabajo y por el otro la destrucción de embarcaciones”, suspira.

También recuerda a ‘Brillit’, el huracán que golpeó a Acapulco en 1971 y que a decir de él “dejó una destrucción masiva de lanchas”.

“Después de esa tragedia casi no quedaron lanchas en los muelles”, dice, y afirma que lo que para unos es una desgracia para otros, como él, resulta una bendición.

“El Bary” también ha sido espectador de los cambios que la vida en el mar ha sufrido.

“Antes te encontrabas a muchas especies marinas, además de almejas, ostiones, pata de mula y otros mariscos que ahora han desaparecidos por tanta suciedad, tierra y lodo que arrastra el agua de la lluvia en tiempos de tormentas y huracanes”, dice.

Comenta el experto en buceo y rescate de lanchas hundidas, que las descargas de aguas negras y el arrastre de toneladas de basura al fondo del mar, ha provocado una contaminación cuyas consecuencias se hallan en la desaparición de cientos de especies marinas.

Pero José ya no puede continuar la entrevista, su próxima misión puede irse literalmente a la deriva si no se apura. Los dueños de la Rebeca lo esperan, no saben dónde quedó la embarcación tras el azote de 'Carlos', "El Bary" los escucha; la buscará, la encontrará y la rescatará.

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