México.-A los 14 años, “El Capache” se integró a las filas del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) porque, reveló, se cansó de ver a su madre pasando hambre.

Hijo de una mamá soltera y hermano de 10, el joven originario de Guerrero tuvo que abandonar la escuela debido a que no había dinero para pagarla y comenzó a trabajar en un restaurante en Ocotito, comunidad de Guerrero.

Después, por un amigo quien lo reclutó, supo de una manera de ganar más dinero, unirse al CJNG.

“El Capache” viajó, junto con más reclutas, a Guachinango, Guadalajara, donde sería entrenado por miembros retirados de las fuerzas especiales del Ejército Mexicano, que se habían unido a la organización criminal de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”.

“No teníamos nada ni siquiera para comer. Estaba cansado de ver a mi mamá pasara hambre. Ya sabía que podía ganar 10 veces más si trabajaba para ellos. Tan pronto como escuché la oferta supe que lo haría. En menos de una semana después ya estaba en el autobús rumbo a Jalisco”, contó en entrevista The Daily Beast.

Durante su entrenamiento, que duró 3 meses, el joven aprendió sobre infantería, tácticas de unidades pequeñas, prácticas con rifle y ametralladoras, además de construir armas con los ojos vendados.

Para “graduarse”, la prueba era descuartizar una persona; primero debían torturarla sin que muriera desangrados, después asesinarlos y cortarlo en pedazos.

“Si no participabas, te mataban. Era la manera de probar que eras leal al cártel”, reveló.

Dentro del CJNG empezó como halcón en las calles de Ameca, en Jalisco, después comenzó a armar paquetes de droga para su envió y luego se volvió sicario.

Al final se convirtió en integrante de un cuerpo de élite integrado por 35 guardaespaldas dedicados a uno de los hombres más fuertes del CJNG, Hugo Gonzalo Mendoza Gaytám, alías “El Sapo” o “El 090”, reveló La Silla Rota.

A pesar de que “El Capache” extrañaba a su familia no se atrevió ni siquiera a pensar en escapar, pues si lo intentas “te persiguen y te matan. Vi a otro intentarlo y fueron cazados”.

“A los desertores los rociaban con gasolina y los quemaban vivos. A otros les colocaban explosivos con cinta adhesiva”.