Acapulco, Guerrero.- Antes de verse obligada a pedir una moneda en los semáforos de la avenida Costera del puerto de Acapulco, Karina de la Rosa era masajista y vendedora ambulante de aceites para el cuidado de la piel y la caída de cabello en la zona tradicional del puerto de Acapulco, ahora, a consecuencia de la  emergencia sanitaria por el coronavirus, su vida y sus perspectiva de futuro han cambiado abruptamente.

"Antes de que se cerrarán las playas había invertido tres mil 500 pesos en algunos litros de aceite de coco, almendra, mamey, sábila y  aguacate, pensando en que me iría muy bien en el periodo vacacional de Semana Santa pero no fue así, se cerraron las playas y ya no pude vender nada, todo se me quedo", expresa.

Por la contingencia sanitaria y la falta de apoyos sociales por parte de los gobiernos federal, estatal y municipal, ahora Karina de la Rosa recorre las calles con una cartulina en sus manos donde se lee: "Soy vendedor de playa pero las playas están cerradas y no hay para cuándo abrirse. Apóyame con una moneda, gracias".

Karina se para en los semáforos con un bote que hizo con un envase de refresco vacía donde coloca en su interior hojas de albahaca para la buena suerte. Va de un lado a otro de la calle solicitando ayuda económica para sobrellevar su existencia diaria.

"Estar aquí no es fácil porque me sigue dando pena, pero tengo cuatro hijos de tres, cinco, siete y 10 años a los que tengo que seguir manteniendo porque soy madre soltera”.

Cuenta que el padre de sus hijos “lleva tiempo que no lo veo ni me pasa gasto, es por eso que estoy aquí”.

Relata que antes de instalarse en las calles buscó colocarse como trabajadora doméstica, “pero lamentablemente también se quedaron algunos vecinos míos sin empleo", dice con evidente tristeza y frustración.

Refirió que hasta la fecha no ha recibido ningún tipo de apoyo por parte de ninguna autoridad de Acapulco. Sobrevive gracias a la buena voluntad y caridad de algunos automovilistas que al detenerse no cierran las ventanas de sus vehículos y le dan alguna moneda.

Dijo que ha podido sobrevivir durante estos tres meses de contingencia sanitaria parada en la luz roja del semáforo.

Asegura que no pierde la esperanza de que el semáforo de la ciudad un buen día cambie a luz verde para finalmente guardar la lona, tirar el bote de refresco vacío y olvidarse de este mal momento.

Comenta que ella y sus demás compañeros que viven del trabajo de playa y del turismo desean volver a caminar sobre las playas de Acapulco y reencontrarse con su clientela que en cada periodo vacacional la buscan por sus aceites esenciales para el cuidado de la piel y el cabello.

"Espero que todo esto termine para poder retomar mi trabajo y salir adelante porque créeme que hago más dinero en playa que en este semáforo dónde solo estoy peligrando en que no me vayan atropellar".

Karina de la Rosa agradeció a todos los automovilistas que la han apoyado con una moneda y despensas.

Durante el tiempo que estuvimos conversando con Karina en los semáforos frente al hotel Kristal Beach, pudimos observar que no solo adultos mayores se encuentran boteando sobre la vialidad, sino que también hay niños de entre siete y 11 años que corren el riesgo de ser atropellados mientras corren entre los autos por una moneda.

Esta pieza periodística fue posible gracias al apoyo de Google News Initiative Journalism.  Journalism Emergency Relief Fund. https://newsinitiative.withgoogle.com/journalism-emergency-relief-fund