Acapulco, Guerrero.- "Estamos viviendo tiempos críticos pero como me decían  mis padres: aunque sientas que la tierra tiembla, tranquilo, no desesperes, guarda mejor la calma", expresó Luciano García Almonte, pescador de Acapulco, al que la emergencia sanitaria del  Covid-19 no le permitió trabajar porque el puerto fue cerrado a la navegación desde el pasado mes de abril, ahora algunas actividades están reabriendo.

"Si no hubiera sido por mi mujer que es tan ahorrativa, me hubiera muerto de hambre en estos tres meses porque no hubo nada qué sacar de aquí. Ella fue la que me mantuvo con el dinero que a veces uno le va dando para el gasto de la casa", relató.

Luciano García es originario de Acapulco, tiene 77 años de edad, es pescador y buzo. Trabaja en una cooperativa que fundó cuando tenía 22 años de edad, junto con diez de sus amigos que ahora ya no están, porque conforme el paso del tiempo fueron falleciendo.

Actualmente la cooperativa de Playa Hornitos Caleta y Caletilla, la dirige García Almonte y otros 36 integrantes más.

"Ha sido muy pesada está pandemia hasta en nuestro producto, porque no tiene mercado, no tiene venta. Así no podemos llevar nada a casa para nuestras familias. A veces la mar da y en otras quita", señala.

Refiere que su economía era mejor antes de la pandemia que ahora, porque antes solo sufrían una caída económica del 15 o 20 por ciento, y no del 90 por ciento como ahora.

"Aunque las autoridades nos quisieran apoyar, es muy complicado porque nuestro material de trabajo es caro y no alcanzaría para todos. Y bueno, a veces tienes todo tu material de trabajo y se lo lleva el mar", comenta.

Dice que un equipo de trabajo para la pesca cuesta entre 20 y 30 mil pesos, sin contar con los motores de las lanchas.

Luciano García dice no tiene ninguna expectativa para más adelante, solo la esperanza de que todo cambie porque señala que “el país se encuentra en buenas manos, en un corazón noble y bueno que con el paso del tiempo irá acomodando poco a poco toda esta situación”.

"Es necesario que tengamos un poco de paciencia y esperamos que algún día nuestro país se vaya componiendo. Yo tengo la fe en que este gobierno vaya mejorando, ya que está trabajando muy limpio y muy apaciguado porque durante más de 70 años hemos vivido encerrados, sin ofender a nadie, ni a los gobiernos, porque la culpa no la tiene el gobierno, sino los que están al frente de los cargos", reflexiona.

Lo que más recuerda de Acapulco, dice con nostalgia, es "lo natural y limpio que fue. No había estos males que ahora están porque ahora nos vienen a cobrar. Antes no venían. Ahora ya ni sabemos ni de dónde sean y sobre todo, nos amenazan, nos piden no decir nada y que nos pongamos a trabajar. Como le dijeron al chino: o cooperas o cuello, y bueno, tenemos que continuar hasta que nuestro país abra los ojos. Es ahí donde vamos avanzar todos poco a poco como se ha venido haciendo, porque el país está en un corazón noble".

"Me duele mi país y el pueblo en general porque todos tenemos mucha familia regada en todos lados del mundo luchando por mejorar, y yo espero que podamos salir adelante".

Luciano dice que durante esta contingencia sanitaria, él y su familia tuvieron el apoyo alimentario y económico del programa "Acapulco saldrá adelante".

Refiere que durante este tiempo solo logró ganar siete mil pesos por las diferentes actividades que realiza tanto de pesca como de buceo.

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