Guerrero.- A sus 8 años se vio forzado a dejar la escuela ante la falta de recursos para seguir con su instrucción académica,  ahora las calles son el lugar donde consigue trabajos temporales con vecinos y conocidos para poder comer y ayudar a su mamá ciega.

Ángel, junto con sus tres hermanos menores, ven en el 30 de abril, celebración en México del Día del Niño, sólo un día más que a diferencia del resto de la semana tendrá menos actividades pues no habrá tanto trabajo con los vecinos, lo que reducirá su ingreso económico.

Ha pasado por dos escuelas primarias, una en la mañana y otra en el turno vespertino, no obstante, su irregular asistencia lo forzan a dejar la escuela, así como la falta de dinero para comer él, sus hermanos y encima de eso, tener que comprar material escolar.

Su padre falleció mucho antes de que él pudiera recordarlo y su familia más cercana únicamente lo ha podido apoyar con algo de alimentos que suelen no ser suficientes para saciar el hambre.

Niño ayuda a su mamá ciega

Como cada 30 de abril, Ángel irá con sus hermanos desde tempranas horas a las instalaciones del zoológico Zoochilpan para tratar de alcanzar algún juguete, que donarán diversas instituciones de la entidad, y que por un momento harán que olvide el trabajo que tendrá en las próximas horas para buscar alimento.

"A veces nos ayuda a tirar basura, a llevarse madera, a cualquier talacha. Le he visto hasta cargar tabiques", refiere Javier Bello, vecino de Ángel, quien a su corta edad tiene la necesidad de realizar labores de carga.

Sin embargo, las complicaciones sociales de su entorno son para Ángel algo pequeño, pues a su edad la imaginación sigue siendo mayor que cualquier problema al que deba enfrentarse, reflejando así su infantil pensamiento.

Con un triciclo, donado hace varios años por vecinos y en el cual cada día le es más difícil entrar, corre por todo el andador de la calle cerrada de Cuauhtémoc, una colonia ubicada a tan sólo 10 minutos del centro de Chilpancingo, junto con sus amigos, no sin antes recordar que debe de limitar sus horarios para poder seguir laborando.

Niños que trabajan en Guerrero

"Estoy ahorrando para comprar una bici", dice orgulloso mostrando en sus manos una moneda de cinco pesos, al preguntarle sobre su regalo para este día.

"Quiero regalos para mis hermanos, ellos son más niños. Ahorita no voy a la escuela, bueno a veces sí cuando me da tiempo y llevo dinero para el recreo, también mis hermanos", señala el menor.

Como él, cientos de niños en Guerrero pasarán un día común ya que la pobreza extrema y falta de oportunidades han truncado su camino de llevar una mejor y tranquila infancia.