México.-La mañana de este jueves un paro cardiaco acabó con la vida del histórico portero de la Selección Mexicana durante el mundial de 1986, Pablo Larios.

A los 58 años de edad y tras ser ingresado a un hospital en Puebla, el reconocido guardameta de los Cañeros de Zacatepec murió tras sufrir complicaciones en el aparato digestivo.

Se espera que en las próximas horas el cuerpo de Larios sea entregado a sus familiares y trasladado a su natal Zacatepec, en el sur de Morelos.

En el pasado proceso electoral, Larios compitió por la Alcaldía de Zacatepec abanderado por el Partido Movimiento Ciudadano.

A continuación parte de la entrevista que concedió durante la contienda en la que finalmente no resultó ganador.

El ex portero de la Selección Nacional de México, Pablo Larios Iwasaki, competirá por la Alcaldía de Zacatepec abanderado por el Partido Movimiento Ciudadano.

De ganar, Larios sería, después de Cuauhtémoc Blanco, el segundo ex seleccionado nacional en administrar un Municipio de Morelos.

En la cancha del histórico estadio Agustín “Coruco" Díaz, Larios Iwasaki asegura que desde hace muchos años ha tenido la intención de contender por la Presidencia del Municipio de que lo vio nacer en 1960.

“Es una inquietud de hace muchos años el querer participar y el querer colaborar y ayudar a la gente de Zacatepec, definitivamente han pasado muchas personas a formar parte del Ayuntamiento y no se han visto grandes mejorías, yo como futbolista dejé un precedente y puse el nombre en alto el Estado de Morelos y particularmente de Zacatepec, si yo llego a ser presidente quiero dejar un precedente de que Pablo Larios también puede ser un servidor público y puede ayudar y colaborar para esta gente”, dijo.

A dos días de su registro oficial como candidato, Pablo Larios describe la situción que enfrentan los habitantes de Zacatepec.

“Zacatepec carece de muchas cosas, tiene muchas necesidades, estamos hablando de alumbrado, de salud, de educación, de deporte porque se perdió gran parte de toda esa esencia que maneja Zacatepec, que sacaban muy buenos jugadores y en el deporte se ha descuidado mucho, yo creo que hay que reactivarlo nuevamente, en cuestiones de drenaje, de seguridad, de todos los que son los servicios básicos, creo que tiene muchas necesidades Zacatepec”, dijo.

Pablo Larios se retiró del futbol profesional en 1998.

Antes fue portero y capitán en varios equipos de Primera y Segunda División, así como de la Selección Nacional de México.

Debutó en 1980 con el club Cañeros de Zacatepec y fue convocado a la Selección Mexicana en 1983, en la que participó hasta 1991.

Poco después fue contratado por el club Cruz Azul, donde alcanzó dos subcampeonatos, en 1987 y en 1989.

Para la temporada 89-90, llegó al Puebla FC, y a mediados de los años 90 se integró a los Toros Neza, donde quedaría subcampeón en el verano 97.

Al lado de Cuauhtémoc Blanco, fue uno de los únicos seleccionados nacionales convocados jugando para un equipo de segunda división Zacatepec y Veracruz.

Sobre su candidatura y la de otras figuras del deporte y el espectáculo, Larios asegura que también son ciudadanos con derecho a intentar mejorar las condiciones de vida de sus vecinos.

“Deportistas, actores, ingenieros, licenciados, doctores, yo creo que todos tenemos la oportunidad, porque para ser un servidor público no necesitas tener una escuela no tienes que aprender para saber ser presidente municipal o ser diputado o senador, yo creo que al final de cuentas formamos parte de una ciudadanía el cual yo soy un ciudadano, soy un nativo de Zacatepec y sé de las necesidades y carencias que realmente necesita el municipio, ésa es la inquietud mía”, expresó.

Ayer miércoles fue internado por problemas en el intestino que le provocaron un paro respiratorio. Fue intervenido pero no pudo recuperarse.

Larios es considerado uno de los mejores porteros de la historia en el futbol mexicano, maestro de las nuevas generaciones como lo ha reconocido otro portero mundialista como Jorge Campos. "Él ha sido y será el mejor portero de México, fue mi imagen a seguir", ha dicho el acapulqueño.