Fotos de Claudio Vargas

Conoció a su esposo donde revientan las olas, era buzo y se le declaró teniendo como testigo a la brisa del mar. Vivieron juntos por muchos años, cuando él se internaba en aguas de la bahía en busca de mariscos, ella lo esperaba en la orilla en playa Las Hamacas, pero un día ya no regresó jamás.

"El mar me lo dio y el mar se lo llevó", narra Flora Tomás Hernández, el trágico episodio cuando su esposo fue a bucear a Punta Brava en tiempo de lluvias y una fuerte ola lo arrojó de sopetón contra las rocas y se golpeó la cabeza.

“Yo me quedé junto al muelle esperando su llegada, pero nunca regresó y en ese momento no sabía qué pensar. No imaginaba que saliera por otra parte de la Bahía Santa Lucía, cuando el lugar preciso donde yo lo esperaba era por la piedra del Narciso”.

Historia de Amor en Acapulco 2Después, pasadas las horas, uno de sus amigos que se fue con él a bucear a Punta Brava, le trajo la noticia que su esposo Jorge Sánchez, había muerto al impactar su cabeza contra una piedra. Le contaron que una enorme ola los sorprendió a todos, pero algunos alcanzaron a sumergirse para quitarse el golpe del agua, pero en su caso ya no pudo hacer nada y la ola lo rebotó contra las piedras del litoral del Pacífico.

Desde entonces, nunca ha querido estar lejos del mar y del reventar de olas. Flora llegó a ese mismo sitio donde esperaba a su esposo y ahora vende junto con otras personas mariscos frente a la Piedra del Narciso.

Con mesas y sillas plástico, la mujer que perdió a su esposo en el mar, ahora vende el producto que sacan de las profundidades. Cubriéndose del sol con unas sombrillas aguarda la llegada de los clientes.

Ahora son dos pequeñas marisquerías que están afiliadas a una cooperativa pesquera. A un lado hay otras dos mujeres haciendo lo mismo, preparan platillos de mariscos frescos para venderlos a turistas y locales.

Con falda corta por aquello del calor y con un sombrero de palma con un trapo en la cabeza, Flora Hernández ofrece, con menú en mano, a los transeúntes la variedad de mariscos. Bronceada por el Sol y de baja estatura, no pierde el sentido del humor pese a la pérdida de su esposo.

¿Cuál es el platillo favorito?

-Todos están buenos, pero el que más se vende es la Bomba.

¿Cómo les va en ventas?

-Ahorita mal, porque no hay turismo. Pero en temporada llegamos a sacar hasta mil pesos al día.

¿Cuál es el marisco que más pide la gente?

-Los ostiones en su concha, luego el caracol y el pulpo, pero también las almejas.

¿Es cierto lo que muchos dicen que el marisco es afrodisiaco?

-Eso dicen, pero yo creo que más bien es un mito.

¿Los consume usted?

-No, la verdad no me gusta.Historia de Amor en Acapulco 1

De pronto, mientras platicamos, un cliente interrumpe la conversación porque viene a pagarle dos docenas de ostiones y una orden de quesadillas.

Aprovecho la ocasión para confirmar mi pregunta si son o no afrodisiacos los maricos.

Disculpe ¿Usted cree que los mariscos son afrodisiacos?

El hombre de edad avanzada que llevaba de la mano a una mujer más joven, suelta una sonrisa y voltea a ver si la chica escucha lo que va a decir.

Sí, oiga, esos mariscos son bien buenos. Ayudan mucho, al menos yo puedo decir que sí funcionan, igual que al aguacate.

Regreso con Flora y le pregunto si le guarda rencor al mar.

-No para nada. Las cosas de la vida así son. No las esperas y cuando vienen, ya nada puedes hacer, más que entender lo que te está pasando y seguir adelante.

Concluye la plática porque le llegan un grupo de tres mujeres y un hombre a pedir unas cervezas frías.

En ese lugar, donde se aprecia la Bahía Santa Lucía, en la Piedra del Narciso, todos los días ella y sus compañeros venden mariscos frescos. Cuando la gente quiere ostiones, un tipo entra al mar y saca un costal para prepararlos recién salidos y escurriendo el agua salada.