México.- El presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró este jueves que su gobierno no trabajará con intermediarios y entregará los recursos de programas sociales directamente al beneficiario final, pese al descontento de organizaciones sociales que en el pasado se vieron beneficiadas con triangulaciones.

Además, el mandatario denunció que fue en el Estado de México donde se inventó la práctica de los ‘moches’ que permitió a legisladores locales y federales manejar recursos a discreción.

En su conferencia de prensa matutina, el mandatario señaló que las organizaciones sociales, especialmente campesinas, solían presionar al gobierno federal para recibir recursos de programas públicos que luego repartían entre sus agremiados, luego de negociaciones poco transparentes.

"Nosotros sí vamos a negociar, la política es negociación, es diálogo; pero dinero, no. No vamos a ceder en nada. Se terminó la entregar de recursos a intermediarios”, advirtió.

En este tenor, exhortó a legisladores de todas las fuerzas políticas, pero “sobre todo a los que vienen de nuestro movimiento” a no condicionar el presupuesto de programas sociales “a cambio de que se haga una bolsa para que ellos distribuyan los recursos. Eso no le corresponde al Poder Legislativo: eso tiene que ver con el Poder Ejecutivo”.

Además, López Obrador relató que la “anomalía” que permite a miembros del Ejecutivo manejar partidas presupuestales surgió en el Estado de México hace 30 o 40 años.

“Ahí se estableció que a los legisladores les entregaban un presupuesto para la compra de materiales de construcción. Entonces, el diputado recibía toneladas de cemento, recibía ‘block’, varilla… materiales de construcción. Tenían presupuesto; el diputado, que su función es legislar. Entonces, era un moche”.

“Pero nadie imaginó que eso que sólo se daba en el Estado de México, estoy hablando de hace 3 o 4 décadas, nadie imaginó que eso se iba a trasladar al Congreso, a la Cámara de Diputados, a la Cámara de Senadores. Pues se trajo el modelo, se trasladó el modelo y a cada diputado se le asignaba un presupuesto”, lamentó.

Con dichas partidas, los diputados “manejaban presupuesto para cultura, para deporte y para construcción de calles y de banquetas”, el cual podían incluso trasladar a otras entidades federativas a cambio de una comisión, o bien entregarlo a las empresas contratistas de su preferencia.

“Un descaro. Todo eso se termina”, remató el mandatario.