Los diputados de Guerrero, han llevado al ámbito personal, lo que es de estricto carácter público y democrático. Fueron elegidos para hablar a nombre del pueblo, no para hablar a nombre de sus intereses, y de su propia humanidad, de su propia “moralidad”.  El pueblo dice ratifiquen a Rogelio Ortega.

El día de hoy los diputados del Congreso del Estado de Guerrero podrán vestirse de gloria o de excremento. La decisión de ratificar o no al gobernador de este estado, Rogelio Ortega Martínez ya fue tomada: el pueblo al que ellos dicen representar, ya ha dicho que el interino de Ángel Aguirre se quede porque ha hecho un gran trabajo: pacificar el estado. Un trabajo que además hizo solo, porque ninguno de esos diputados que hoy le están regateando infamemente la ratificación, le ayudó en nada; aún ahora, al último minuto, Bernardo Ortega, el hijo y hermano de la banda criminal de los ardillos que se enfrentó a balazos y granadazos el miércoles pasado en Chilapa con saldo de varios muertos, trata de encarecer su voto y en este momento maniobra para complicar la ratificación del gobernador.

Si los otros diputados perredistas novatos siguen a Bernardo Ortega este día, la misma cantidad de excremento que ya carga el narquito legislador la habrán de compartir. La ambición de dinero y de prebendas, ha convertido en bestias estúpidas a personas que en situación normal se conocen como sensatas y respetuosas. La mayoría de las y los diputados del PRD que ahora les toca tomar esta gran decisión para Guerrero, son suplentes de los diputados titulares que habían estado esperando en las sombras, con rencor y frustración, mirando cómo el diputado titular acumulaba dinero producto de componendas, ahora, piensan, errónea y estúpidamente que es su momento. Nada más equivocados, porque no están jugando con cualquier cosa, están poniéndole precio a la estabilidad que necesitan más de dos millones de personas para trabajar, y hacer su vida cotidianamente, eso es verdaderamente criminal porque están secuestrando la tranquilidad de las personas a las que dicen representar.

Ha sido la corrupción y la ambición de esos diputados lo que ha puesto a Guerrero al borde de otro incendio social. Las complicidades criminales de Bernardo Ortega, el ardilllito, o el diputado amapola, pues esa es la actividad agrícola preponderante de su familia, da razón a la condena que han expresado los normalistas de Ayotzinapa y los maestros de la CETEG, en el sentido de que Guerrero y todas sus instituciones corresponden a un estado fallido controlado por el narco. El ejemplo está en ese Congreso local donde un legislador evidentemente relacionado con la ola criminal y de violencia que azota la región Centro, azuza a otros para no ratificar al gobernador que ha logrado instaurar, sin violencia, un clima de tranquilidad que en noviembre y diciembre del año pasado parecía imposible.

En el tema de la ratificación del gobernador Ortega, la bancada perredista se ha visto más vulgar que el propio PRI al que acusan de todo. Son una perrera sin dueño que, el ardillo, Bernardo pretende dirigir y controlar. Esos diputados noveles y suplentes, creen que el hecho de cobrar y encarecer la aprobación del gobernador no tendrá consecuencias, que nunca se sabrá y que podrán retirarse tranquilamente a disfrutar sus millones una vez hecha la fechoría, también se equivocan, en la política todo se sabe y más un atraco tan enorme que pretenden hacer al presupuesto público.

Otros de estos seguidores del ardillo, dicen que ellos no quieren ratificar al gobernador porque no quieren parecer como alguien que vendió su voto. Esto porque Ortega Martínez ha dicho que él no comprará el voto de ningún diputado. En lo particular, me parece estúpido y ruin decir que no votarán porque no quieren parecer corruptos, ese argumento es de lo más ordinario y pueril, hubiera sido mejor que ese diputado o diputada preocupado por su decencia y su honra, hubiera dicho mejor si le preocupa o no la estabilidad de Guerrero, y cómo se le debe hacer para mantenerla, hubiera dicho mejor, que es lo que le conviene a Guerrero y qué no, y por qué. Pero decir que está preocupada o preocupado por su honra o por no parecer que cobró por votar, es de lo más pendejo que alguien pueda escuchar. Este es el nivel de los que criminalmente quieren vender la estabilidad de Guerrero este día. Estos son los pretexto, que no argumentos, para condicionar la ratificación de actual gobernador.

Los diputados de Guerrero, han llevado al ámbito personal, lo que es de estricto carácter público y democrático. Fueron elegidos para hablar a nombre del pueblo, no para hablar a nombre de sus intereses, y de su propia humanidad, de su propia “moralidad”. Pero más que hablar del estado como una preocupación central, han tomado al estado y sus problemas como un pretexto para lucrar. Sus expresiones son: “el gobernador nos ha ofendido con su desinterés”. Llaman desinterés a la libertad que tienen para legislar sin intromisión del Ejecutivo. Pero para ellos desinterés significa, no que el gobernador los visite y los salude, sino el dinero que antes recibían de Ángel Aguirre cada vez que iban a votar una iniciativa del gobernador. Ahora hay mucho desinterés dicen porque Rogelio Ortega no les dio dinero.

Bernardo Ortega, el ardillito, dijo, el orto día en una entrevista radiofónica que sólo compete a los diputados del Congreso ratificar al gobernador. Nada más alejado de la realidad. El Congreso del estado no puso a Rogelio Ortega, ese congreso, sólo votó por su nombramiento. No fueron los diputados de Guerrero los que lo nombraron, para ellos lo que estaba pasando hace seis meses y sigue pasando en el estado, no les importaba, ni les importa ahora. Porque si en verdad le importara, no estaríamos hoy debatiendo si ratifican o no a Rogelio Ortega porque eso es algo de elemental sentido común, porque ya el pueblo de Guerrero habló y ese es el que manda.