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El Santo, icono de la cultura popular mexicana

La exposición “100 años, Santo, el enmascarado de plata”, está abierta hasta el próximo 30 de enero del 2018 en la Casa de la Cultura de Puebla.

Por Redacción, 2018-01-09 13:28

México, Notimex.- Más de 200 artículos del luchador mexicano El Santo, entre los que destacan su cinturón de Campeonato Nacional de Peso Medio, fotografías, cárteles publicitarios, portadas de historietas, máscaras y capas, integran la muestra “100 años. Santo, el enmascarado de plata”, que se presenta en la Casa de la Cultura de Puebla.

En el centenario de su nacimiento, Rodolfo Guzmán Huerta (1917-1984), quien dio vida a El Santo y ha acompañado por décadas a generaciones de mexicanos, es recordado como icono de la cultura popular mexicana, leyenda de los encordados, superhéroe de historietas y películas de terror, quien combatió contra malosos, zombies, hombres lobo y mujeres vampiro.

La exposición con la que se le rinde homenaje da cuenta de la vida cotidiana y fama del luchador mexicano a partir de la colección particular de El Hijo de El Santo, informaron los organizadores en un comunicado.

Así, los visitantes podrán conocer momentos tanto de la vida pública como privada del icono mexicano de la lucha libre. Se pueden ver los testimonios de su papel como padre amoroso, su devoción por la Virgen de Guadalupe, cuando aplicaba castigos a sus adversarios sobre el cuadrilátero, conviviendo en el set de grabación con el equipo de producción, y atendiendo a sus admiradores.

En las imágenes se puede apreciar a El Santo compartiendo con actrices y actores que llegarían a ser figuras reconocidas, como el payaso Bozo, José René Ruiz Martínez Tun tun, María Eugenia San Marín, Lorena Velázquez, Irma Serrano, Alberto El Caballo Rojas, Anel, Rossy Mendoza y Edaena Ruiz, por mencionar algunos.

El legendario luchador es uno de los referentes del imaginario popular mexicano. Su intachable reputación sobre el cuadrilátero, sus cualidades humanas y morales, así como su éxito como estrella de cine lo convirtieron en un hito cultural, por ello la relevancia de la muestra.

Con esta exposición, el público recuerda o reafirma sus conocimientos respecto a este ídolo. Mientras que nuevas generaciones se acercan, probablemente por primera vez, al famoso héroe popular que pasó del deporte a ser un protagonista de historietas, películas y programas de televisión.

En las imágenes expuestas se revelan facetas poco conocidas del icono mexicano y aficiones como su gusto por los toros, su asistencia a partidos de beisbol, rezando cerca de una cruz, colocando un árbol de Navidad, en bata en el baño, observando la portada de un disco de The Beatles, visitando la casa de Pancho Villa en Chihuahua, y tocando la guitarra.

Asimismo, se le puede ver junto a Javier Solís, con quien sostuvo una sincera amistad. El cantante regaló al luchador un sombrero de charro, mismo que se exhibe en la muestra, además de fotografías en las que lo porta.

Los visitantes pueden conocer los fotogramas de filmes como “Atacan las brujas”, “Santo vs El Estrangulador”, “Santo en el tesoro de Drácula”, “Santo contra la invasión de los marcianos”, “Santo vs los zombies”, “Santo contra la invasión de los marcianos”, “Operación 67”, “Santo y el águila real”.

Otros objetos que se exhiben son el guión original del filme “Santo vs las mujeres vampiro”, su capote, chaquetilla y estoque de torero, la máscara original del luchador confeccionada por él mismo en piel de cerdo, un cuaderno de anotaciones con fechas, lugares y pagos de sus presentaciones en Estados Unidos.

En una vitrina se pueden ver 16 portadas e ilustraciones de la historieta editada por José G. Cruz, en otra más los primeros tres números de la historieta, publicadas en septiembre de 1952, y publicaciones como K.O, o Clinch, que le dedicaron portadas y amplias artículos.

La exposición “100 años, Santo, el enmascarado de plata”, está abierta hasta el próximo 30 de enero del 2018 en la Casa de la Cultura de Puebla, y de manera complementaria se proyectan películas protagonizadas por El Santo, en la Cinemateca Luis Buñuel de jueves a domingo.

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Cannes premia filme sobre masacre en Franja de Gaza

La cinta mezcla dibujos en blanco y negro con entrevistas, por lo que “la animación permite, en cierta manera, hacer regresar a los muertos”.

Por Redacción, 2018-05-19 13:30

AFP.- Un filme sobre la masacre de una familia en la Franja de Gaza durante una operación del ejército israelí se alzó el sábado con el Ojo de Oro del Festival de Cannes, que recompensa el mejor documental.

“Samouni Road”, del italiano Stefano Savona, recurre a la animación para reconstituir las escenas más duras y dar vida a los desaparecidos, 29 miembros de una familia.

La cinta, presentada en la Quincena de Realizadores, mezcla dibujos en blanco y negro con entrevistas. “La animación permite, en cierta manera, hacer regresar a los muertos”, asegura Savona, arqueólogo de formación y documentalista.

El director, que estuvo nueve meses trabajando en el filme, se basó en documentos de la Cruz Roja y Naciones Unidas, pero también informes internos del ejército israelí.

El jurado del Ojo de Oro, presidido por el director francés Emmanuel Finkiel, destacó “a Stefano Savona por la inteligencia de su dispositivo, la justa distancia del punto de vista, la delicadeza de su mirada, la brillante y sutil utilización de la animación y por la fuerza de su proposición narrativa”.

“La situación en Gaza era trágica hace 25 años, ahora es peor. Yo sólo quise mostrar esta gente y dejarlos hablar”, dijo Savona a la AFP, rechazando comentar el baño de sangre en la Franja de Gaza del lunes.

Además de “Samouni Road”, el jurado hizo dos menciones ex aequo para Michel Toesca por “Libre” sobre el francés Cédric Herrou, el agricultor que defiende a los migrantes en la frontera franco-italiana, y para Mark Cousins por “The Eyes of Orson Welles”, sobre el director de “Ciudadano Kane”.

El año pasado, el Ojo de Oro recompensó el documental francés “Caras y lugares” de Agnès Varda y JR.

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José Martí, recordado por aporte literario en aniversario de su muerte

Martí fue un luchador social adelantado a su época, que destacó por su gran intelecto que le permitió aportar en diferentes áreas de la cultura latinoamericana.

Por Redacción, 2018-05-18 14:04

México, 18 May (Notimex).- El escritor cubano José Martí es recordado por su amplio aporte literario, con obras como “La edad de oro”, “Nuestra América”, o “Ismaelillo”, las cuales han trascendido a su muerte, ocurrida el 19 de mayo de 1895.

Bautizado como José Julián Martí Pérez, sus padres fueron Mariano Martí y Navarro, sargento primero del Real Cuerpo de Artillería, originario de Valencia, España, y Leonor Pérez y Cabrera, nacida en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias.

Debido a problemas de salud, viajó con sus padres en 1857 a España y regresó dos años después. Sus estudios los realizó en el Colegio San Anacleto de Rafael Sixto Casado y en el Colegio San Pablo de Rafael María Mendive.

Asimismo, en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y Dibujo Elemental en la Escuela Profesional de Pintura y Escultura, según datos de su página oficial jose-marti.org.

El 19 de enero de 1869 publicó sus primeros trabajos políticos a favor de Cuba en el periódico “El Diablo Cojuelo” y cuatro días después fue publicado el primero y único número de su periódico “La Patria Libre”, donde apareció su drama patriótico “Abdala”.

Por malos entendidos y problemas con el primer batallón de voluntarios, Martí fue enviado a la cárcel el 21 de octubre de ese año acusado de apóstata e infidencia, se le sentenció a una pena de seis años, pero afortunadamente la condena fue desechada.

En 1871, gracias a las gestiones de sus padres, Martí fue enviado a España, donde estudió las licenciaturas en Derecho Civil y Filosofía y Letras, en las universidades de Madrid y Zaragoza, en ese orden; publicó el folleto “El presidio político en Cuba”.

El 15 de febrero de 1873, luego de la proclamación de la primera República española, editó en Madrid el folleto “La República Española ante la Revolución Cubana”.

Posteriormente, realizó un viaje en el que adquirió ideas nuevas, pasó por las ciudades de París, Nueva York y Veracruz, donde se reunió con su familia el 8 de febrero de 1875, mismo año en el que conoció a la que sería su esposa, Carmen Zayas Bazán.

Como periodista trabajó para los diarios “Revista Universal” y “El Federalista”, posteriormente se desempeñó como abogado y obtuvo permiso para dar clases en la Escuela Normal Central de Guatemala.

En los años siguientes, Martí vivió de incógnito en La Habana, y en 1877 regresó a México para casarse. En 1878 nació su único hijo, al que puso el nombre de José Francisco.

Al siguiente año inició con las labores conspirativas que tenían como objetivo la independencia de Cuba como colonia española, posicionándose como uno de los fundadores del Club Central Revolucionario Cubano, donde obtuvo el cargo de Vicepresidente.

El 17 de septiembre de 1879 fue detenido acusado de conspiración y deportado a España; al año siguiente viajó a Nueva York y fue nombrado vocal y enseguida presidente del Comité Revolucionario Cubano de aquella ciudad.

Para las décadas de 1880 y 1890, el poeta y ensayista ya había adquirido reconocimiento en el área del periodismo por sus artículos y crónicas publicadas en “Opinión Nacional”, de Caracas; “La Nación”, de Buenos Aires, y “El Partido Liberal”, de México.

Martí fue un luchador social adelantado a su época, que destacó por su gran intelecto que le permitió aportar en diferentes áreas de la cultura latinoamericana.

Trabajó como periodista, ensayista y poeta; fue diplomático de varios países, también incursionó como profesor de Lengua Inglesa, Literatura francesa, italiana y alemana, así como de historia de la filosofía.

Políglota, también destacó como crítico de arte y literatura, lo mismo que de traductor y renovador de la lengua.

El 2 de octubre de 1884 inició su colaboración en el plan insurreccional Gómez-Maceo, pero lo declinó ya que no estaba de acuerdo con los métodos empleados para la dirección de personas.

Para 1887 creó la comisión ejecutiva de la cual fue presidente y se encargó de dirigir las actividades organizativas con los revolucionarios.

Uno de sus principales aportes fue redactar, en 1892, las Bases y los Estatutos del Partido Revolucionario Cubano; ese mismo año resultó delegado de dicha organización y fundó el periódico “Patria”, órgano oficial del partido.

En los siguientes años realizó una gira internacional para encontrar apoyo económico y político que sustentara su guerra de independencia con el Plan Fernandina, que se proponía una lucha corta, sin grandes desgastes y destrucciones para los cubanos.

Un año crucial en su lucha fue 1894, pues redactó y firmó junto con los coroneles Mayía Rodríguez (1849-1903) y Enrique Collazo (1848-1921) El Plan de Alzamiento en Cuba, movimiento que fue descubierto y decomisados sus bienes, pese a lo cual, Martí decidió continuar la ruta que marcaba.

Un año después firmó “El Manifiesto de Montecristi”, que consistía en el nuevo plan de guerra, viajó a Cuba para iniciar los planes de levantamiento, fue ascendido a Mayor General por sus méritos y servicios prestados.

En sus últimos meses de vida, siguió organizando y detallando el levantamiento, firmó la circular “Política de Guerra”, enseguida confirmó la estrategia que se seguiría en el comunicado “Circular a los jefes y oficiales del Ejército Libertador”.

De acuerdo con la fuente, Martí murió el 19 de mayo de 1895, durante una batalla en la provincia de Dos Ríos, con una “herida en la mandíbula, otra en el pecho y la tercera en un muslo, sin que los cubanos lograran rescatar su cadáver”.

Su cuerpo sin vida fue “conducido a Remanganaguas. Identificado el cadáver como el de Martí, es llevado a Santiago de Cuba, donde fue expuesto, y por fin enterrado, el 27 de mayo siguiente”.

De su obra destacan las publicaciones “Ismaelillo”, “La edad de oro”, “Versos Sencillos”, “Versos libres”, “Flores del desierto” y “Nuestra América”.

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Kanal-Centro Pompidou, la olla exprés de los cortometrajes amateurs

El nuevo centro de artes modernas belga, inaugurado hace una semana a la orilla del canal de Wilbroek, albergará la Usina de Películas Amateurs.

Por Redacción, 2018-05-12 10:59

Notimex.- Una cámara en la mano y una idea en la cabeza es todo lo que necesitan los visitantes de Kanal-Centro Pompidou, en Bruselas, para realizar un cortometraje en tan solo tres horas.

El nuevo centro de artes modernas belga, inaugurado hace una semana a la orilla del canal de Wilbroek, albergará por un año la decimosexta edición de la “Usina de Películas Amateurs”, un taller-instalación con todo lo necesario para la creación de una cinta amateur de principio a fin.

El proyecto fue concebido por el cineasta francés Michel Gondry, director de la cinta “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, con la intención de poner el exclusivo mundo del cine al alcance de todos.

El término “películas suecadas” hace referencia a versiones caseras de bajo presupuesto de cintas de gran popularidad, tendencia que en internet ha ganado adeptos. Estas versiones son vistas más que como un insulto como un tributo a las versiones originales.

Dentro de Kanal, el visitante se encontrará con un mini plató completo: el interior de un vagón de tren, con el paisaje exterior que desfila por las ventanas; la cocina de un departamento, con la mesa puesta para la cena y las vajillas recién lavadas, o una oficina con decenas de computadoras en perspectiva.

Kanal Kanal Centro Pompidou, la olla exprés de los cortometrajes amateurs

Allí están también el videoclub del barrio, la plaza con el monumento histórico, la discoteca e incluso la calle oscura, con sus muros cubiertos de pancartas, las puertas de las residencias, los cubos de basura.

Cada local gana un decorado distinto, adaptado a su propia realidad. “Aquí puede ver que el café-restaurante es típicamente bruselense, las imágenes que se proyectan en (las ventanas del) tren son imágenes de Bruselas. Nos implantamos realmente en la ciudad que investimos”, señaló Rousselier.

También cuenta con máquinas que permiten crear las escenas exteriores, como el coche cruzando la ciudad o el tren entrando en la estación.

Al llegar a la usina (una instalación de carácter industrial, en este caso para producción cinematográfica), lo primero que hacen los participantes es visitar el plató para conocer las posibilidades a explorar, en grupos de seis a 20 personas.

Enseguida, en un primer taller de 45 minutos, deben elegir camarógrafo, director y actores, y definir la trama de la cinta, así como el decorado, los personajes, el vestuario y los accesorios.

Un segundo taller de igual duración les permite desarrollar el guión, siguiendo paso a paso un protocolo elaborado por Gondry.

Los participantes pueden contar con la ayuda de un mediador, pero “todo está concebido de manera que puedan ser autónomos y autosuficientes”.

Completados los talleres, el camarógrafo designado recibe una cámara digital básica y se inicia el rodaje, que debe concluirse en una hora.

El último paso para los cineastas amateurs es diseñar la cubierta del DVD de la película, que será expuesto en el videoclub del plató.

Antes de partir, el grupo asiste al estreno de la película en una sala de proyección, para muchos la primera ocasión de verse en la pantalla grande.

Desde su lanzamiento, en 2008, en Nueva York, las usinas ya pasaron por París, Johanesburgo, Roterdam, Moscú, Tokyo, Casablanca y otras nueve ciudades del mundo.

La Ciudad de México es uno de los blancos de la directora para una futura edición.