De acuerdo al diario estadounidense The Washington Post, la fuga de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán del penal de máxima seguridad de El Altiplano, el pasado sábado 11 de julio, ha hecho que los críticos “acumulen un desprecio implacable” al presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

“La fuga de ‘El Chapo’ es un cambio impresionante en la lucha de poder entre los dos hombres, que pueden parecer polos opuestos pero comparten una ambición insaciable”, señala el texto, y agrega:

“Para un hombre, el túnel sería un camino a la libertad. Para el otro, una posible tumba política”.

Según la nota del diario, titulada How El Chapo’s tunnel could bury the rival who jailed him, Mexico’s president, gran parte de las criticas parte desde la decisión de Peña Nieto de no extraditar al narcotraficante a los Estados Unidos, “una medida que los estadounidenses habían propuesto desde que ayudaron a la detención del capo”.

Para Jeremy McDermott, co-fundador de InSight Crime, una fundación dedicada al estudio de la delincuencia organizada que existe en las Américas, la fuga del criminal sólo se suma a una serie de problemas de alto perfil para Peña Nieto, así como la supuesta compra de una lujosa mansión mediante actos corruptos.

McDermott enlista el asesinato de 43 estudiantes en Iguala, el pasado septiembre, así como una serie de acusaciones de abusos contra los derechos humanos en contra de militares.

“Él no quería que la seguridad sea el tema principal de su administración […] Esto (la fuga de Guzmán), desafortunadamente, puso la seguridad muy en lo alto de la agenda de nuevo”, agrega.

La nota, firmada por Michael E. Miller, advierte que “la fuga de ‘El Chapo’ podría conducir a más derramamiento de sangre, lo que socava las afirmaciones de Peña Nieto a la reducción de la violencia, mientras estuviera en el cargo”.

Y concluye:

“De cualquier manera, las promesas de Peña Nieto de un ‘Chapo’ encarcelado y un México más seguro paren estar en pedazos”.