Locos, indigentes y pederastas conviven en lo que antes fue el Jardín Álvarez

Fotos de Claudio Vargas

El zócalo de Acapulco tiene una historia que se remonta hasta los tiempos del virreinato, conocido entonces como Plaza de Armas. Posteriormente pasó a llamarse Jardín Álvarez, allá por la década de los años 40; en 1978, cuando gobernó el municipio Febronio Díaz Figueroa (1978-1980), el zócalo fue remodelado con el aspecto que hasta principios de este año conservó: se le construyó un quisco nuevo y se le agregó una fuente ordinaria que por más de 37 años sirvió de atractivo para que los visitantes se tomaran la foto del recuerdo. La remodelación de Febronio Díaz destruyó el viejo zócalo que era más hermoso.

[caption id="attachment_11186" align="alignleft" width="300"]zocalo Foto. Internet[/caption]

A pesar de no tener gran valor estético el zócalo de Febronio tenía su encanto folclórico. Un encanto que poco a poco se fue perdiendo a causa del abandono y deterioro al no recibir mantenimiento, pero sobre todo, porque el lugar se llenó de drogadictos, pederastas, asaltantes y vendedores ambulantes.

Desde que amanece, el olor pestilente de la materia fecal que enfermos mentales y drogadictos depositaban en cualquier rincón del zócalo, es secado por los primeros rayos del sol. En las bancas de cemento se ven bultos envueltos en plástico y cartón, son los cuerpos de decenas de indigentes que usan el zócalo como hotel de paso.

A la sombra de los árboles de Trueno que crecen en las jardineras, se dan enlaces amorosos entre hombres con hombres y mujeres con mujeres. Niños y niñas recorren los andadores del lugar para ver si alguno de los extranjeros decrépitos que pululan, los invitan a su departamento o a algún hotel de paso.

En las primeras horas de la mañana llegan los boleros con los cabellos revueltos y la ropa arrugada. Se ganan la vida limpiando el calzado de los todos los días van y vienen de su casa al empleo. Uno de ellos se queja porque al llegar a su puesto de trabajo encontró "un pastelito", es la manera eufemística para nombrar una descarga de excremento que algún forastero que no encontró baño, abandonó allí en medio de una pestilencia que ni con cloro pudo quitar el bolero.

Una mujer de tacón alto camina entre el enjambre de ambulantes. Rubia oxigenada, caderas anchas y ojos claros. Llama inmediatamente la curiosidad lasciva de los desempleados que se pasan el día merodeando por las bancas del zócalo.Zocalo de Acapulco - Jesús Sólano 2

De pronto, cuando la atractiva mujer pasa cerca de Catedral, pega un gritó que estremece a todos. Algunos piensan que alguien pudo haberle faltado al respeto, pero no así, la duda se disipa cuando ven un joven de cuerpo esquelético correr por la escaleras que dan al antiguo palacio municipal; a la chica le han arrebatado una cadena que portaba orgullosa en el cuello.

Cerca del medio día, comienzan a llegar los vendedores ambulantes. Ya no instalan nada porque han roto el piso del zócalo donde tienen sus puestos anclados de manera permanente. Otros se adueñan de la plancha del zócalo para poder vender discos, ropa y artesanías piratas.

En un extremo del zócalo, está una cafetería llamada Café Astoria, un lugar frecuentado por políticos y periodistas fracasados.

Al caer la noche, la atmósfera del zócalo cambia. Los ambulantes se marchan, dejan tras de sí montones de basura en la calle. Igual hacen las vendedoras de elotes y fritangas. Lanzan a las alcantarillas aceites y residuos de comida. A esa hora comienzan a llegar drogadictos e indigentes. Buscan su mejor cama. Acomodan cartones y plásticos para pasar otra noche más a la intemperie.

Zocalo de Acapulco - Jesús Sólano 3En la actualidad, el zócalo de Acapulco está siendo remodelado con una inversión de 135 millones de pesos. Las obras las asignó el gobierno federal de manera directa a dos contratistas. Dulce María Gómez Velasco, del Frente de Rescate del Acapulco Tradicional (FRAT), da los datos de esa modernización y además habla de los problemas que ahí se viven.

Dice que al principio nadie quería hacer la remodelación porque el proyecto incluía quitar la mayor parte de los árboles. Además hubo protestas de comerciantes porque se cerraría totalmente la zona, y sus negocios tendrían pérdidas millonarias.

El diseño arquitectónico que hicieron del zócalo no le gustó a recuerda. La plancha de cemento o explanada fue cubierta con losetas de granito negro y colocaron columnas de cantera a manera de fachadas. El quiosco que era el centro de protestas y huelgas de hambre, también desapareció.

La presidenta del FRAT acusa al gobierno municipal de Acapulco, Guerrero. En su rostro se le ve el hartazgo y el coraje de tanta desatención. Dice que la actual administración es la principal responsable de la ingobernabilidad que existe en el zócalo. Los ambulantes colocan sus equipos de sonidos a volumen alto, cuando la gente pasa tiene taparse los oídos para no sufrir daño auditivo. Lo mismo hace un gimnasio que está a un lado del Café Astoria.

"Ni los policías los pueden quitar", dice una mujer obesa que caminaba por la zona y que no se resiste a comprar un disco pirata de Luis Miguel que le cuesta 10 pesos.Zocalo de Acapulco - Jesús Sólano 4

Alrededor del zócalo hay varios locales comerciales cerrados; unos dicen que los dueños bajaron cortinas porque se fue el turismo internacional y se cayeron las ventas. Otros dicen que se fueron del puerto porque los amenazaron y les cobraban cuota.

El hecho es que en ese centro de encuentros y desencuentros, todo ha cambiado menos la insalubridad, ruidos excesivos, ambulantaje, indigentes dormidos en el piso, ratas y cucarachas corriendo de un extremo a otro. La famosa fuente que algunos la llamaron “la fuente de los deseos”, se fue de ese lugar, como también hicieron los turistas europeos que antes visitaban la zona para tomarse la foto del recuerdo.

Marilú Moreno Luna, una mujer de edad avanzada que acostumbra visitar este lugar dice que “el zócalo pasó de ser un lugar emblemático a una zona impúdica”.  Por su parte, Armando Escobar Iñiguez, propietario de la Óptica Olmos que funciona desde 1966, a escasos metros de zócalo, dice que la época de oro de Acapulco ya no volverá jamás, y que él es el único que ha sobrevivido a las debacles económicas que ha experimentado su giro comercial.

Zocalo de Acapulco - Jesús Sólano 1¿Cómo ve usted el zócalo actualmente?, se le pregunta a don Armando: “Mire usted, le puedo enumerar las cosas indeseables que se pueden ver ahí. Empezando por los vendedores ambulantes, drogadictos, enfermos mentales  y la inseguridad que hacen que después de las 10 de la noche la gente diga: '¡sálvese el que pueda!'"

Escobar Íñiguez, es un médico oculista que narra cómo Acapulco ha ido de mal en peor por el desinterés del gobierno municipal. “Los empresarios que nos encontramos cerca del zócalo lloramos porque se está al borde de la quiebra”, dice triste.

Don Armando hace un llamado al gobierno municipal para que retire de la zona los focos de contaminación que ahí hay, ya sea por la cantidad de basura  que acumulan los ambulantes, como el ruido que generan los vendedores de discos piratasy los negocios establecidos como la farmacia Simi, entre otros.

Pidió al municipio que se cambie la imagen urbana y que el zócalo vuelva a ser lo que era antes, un lugar limpio y agradable donde se podía respirar un ambiente familiar. Que vuelva a ser un lugar seguro.