México.- Ayer hubo jornada electoral en México y los ciudadanos demostraron, otra vez, una admirable actitud cívica acompañada una consciencia política bien informada. A pesar de todas las predicciones, el tsunami Morena no arrasó; es cierto que ganó los puestos más importantes y sus resultados son suficientes para demostrar que AMLO sigue en control del poder, pero Tamaulipas y Durango se resistieron al fenómeno votando resultados mixtos. Lo que sí ha quedado claro es que el PRI está desfondado.

Vivir en México en estos momentos es sumamente emocionante. México se ha convertido en un país ebullecente y dinámico, todos los días se generan acontecimientos de gran envergadura en la vida social y política que provocan gran interés, donde convergen las voces no sólo de los políticos, sino también de las ONG´s, especialistas, comentócratas, medios empresariales y alternativos, comunicadores, empresarios y, por supuesto, de los ciudadanos -insisto-, cada vez más participativos e informados. Esta nueva consciencia social es el gen del paradigma al que se refiere AMLO.

A pesar de que se habla de una sociedad dividida o polarizada, yo veo una dinámica colectiva que ha desvelado esos grandes temas encubiertos -racismo, clasismo, corrupción, abusos, etc.- que han normado la conducta social de los mexicanos en el útlimo siglo y, ahora, los ha llevado al contexto de la discusión nacional. Los resultados están por verse, pero todo indica que algo profundo está cambiando.

Cualquier tema relevante se vivisecciona hasta el hueso o hasta que emerge un nuevo asunto que requiera la atención nacional, dejando a su paso una cauda de puntos de vista y opiniones que enriquecen su percepción.  Ese debate público se ha convertido en el caldo de cultivo para una renovación social profunda que ha obligado a quienes se mantenían al margen de la vida política y sus decisiones, a estar informados y al tanto los acontecimientos, a riesgo de quedar rezagados. Cada vez se hacen más preguntas, cada vez, se entiende mejor el contexto histórico. De tal modo que las voces de las nuevas generaciones conviven con los más aciagos conceptos del pasado y los más viejos refrescan sus interpretaciones, en el mejor de los casos, o en el peor, se evidencia que los marcos teóricos de referencia y predominantes en la retórica del Prianismo, han quedado desfasados.

En término reales, la jornada electoral fue exitosa tanto en participación, como en transparencia. Todo parece indicar que el México de los fraudes electorales, del abstencionismo y la antidemocracia ha quedado en el pasado. Vamos bien.