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Elena Garro: 21 años de la muerte de la pionera del realismo mágico

Un día como hoy, pero de 1998, murió Elena Garro, pionera del realismo mágico en la literatura mexicana.

Por Redacción, 2019-08-22 12:06

México.-Este jueves 22 de agosto se cumplen 21 años de la muerte de la narradora, dramaturga y periodista Elena Garro.

Garro es recordada como la precursora del realismo mágico, sobre todo en teatro.

Considerada una mujer colmada de contradicciones y enigmas, logró convertirse en canon de la literatura mexicana, cuya obra se ha convertido en un referente obligado para los mexicanos.

De padre español y madre mexicana, Elena Garro vino al mundo el 11 de diciembre de 1916, en Puebla, y desde pequeña se distinguió por ser una niña hiperactiva que vivió una infancia alegre.

Datos biográficos difundidos por la redescolar.ilce.edu.mx, señalan que llegó a la Ciudad de México para estudiar Literatura en la Universidad Autónoma de México; periodo en que conoció al escritor Octavio Paz (1914-1998), quien tiempo después se convirtió en su esposo y padre de su hija Helena.

Con el impulso de Paz, Elena comenzó a escribir y fue por aquellos años que redactó lo que se considera su obra cumbre: Los Recuerdos del porvenir.

En 1937 contrajo matrimonio con Paz y lo acompañó a España, de donde regresaron un año después. Tuvieron una hija, Helena, y finalmente se divorciaron en 1959.

En esta etapa Garro decidió alternar su residencia en Estados Unidos y España, y entrados los años 70, luego de las acusaciones, de amplia participación en el movimiento estudiantil de 1968, de parte de los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz (1911-1979) y Luis Echeverría (1922) fue señalada y su obra relegada.

La escritora acusó a los intelectuales de esta campaña negativa, lo que le valió momentos de desprecio, humillación y señalamientos, que la hicieron exiliarse en Francia.

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Fallece a los 81 años el poeta chileno Floridor Pérez

En 1965 apareció su primer libro de poemas Para saber y cantar. Posteriormente escribió obras como Cielografía de Chile y Los cuentos de Pedro Urdemales.

Por Redacción, 2019-09-23 09:29

México.- El poeta chileno Floridor Pérez, reconocido por sus estudios sobre figuras como Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Francisco Coloane, falleció ayer sábado a los 81 años.

Identificado como parte de la Generación Literaria de 1960, el escritor también fungió, durante el gobierno de Salvador Allende, como profesor de castellano. Luego del golpe de Estado de 1973 fue encarcelado y durante su condición como preso político escribió Cartas de prisionero.

Pérez nació en 1937 y luego de su formación como profesor de castellano participó como codirector del Taller de Poesía de la Fundación Pablo Neruda, además fue asesor de la Editora Nacional Quimantú.

En 1965 apareció su primer libro de poemas Para saber y cantar. Posteriormente escribió obras como Cielografía de Chile y Los cuentos de Pedro Urdemales.

De acuerdo con el medio Diario U Chile, la labor que del poeta chileno fue reconocida por diversas personalidades del medio cultural. Escritores como Ernesto Guajardo, Ignacio Achurra y Gonzalo Oyarzún lamentaron en redes sociales el deceso del escritor.

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Cráneo de Jabalí, recopilación de poemas sobre amor, erotismo y religión

El narrador y poeta, Sergio García Díaz, afirma que su trabajo literario tiene que ver con lo místico y lo profano.

Por Redacción, 2019-09-22 13:03

México, (Notimex).— Este viernes el escritor capitalino Sergio García Díaz presentó en el Centro de Creación Literaria «Xavier Villaurrutia», Cráneo de Jabalí, una selección de poemas escogidos a partir de 10 obras que el autor ha escrito sobre el amor, erotismo y religión.

“Fueron escritos con un lenguaje cotidiano, de manera natural, que tienen que ver con lo místico y lo profano, en esa frontera. Fue difícil seleccionar qué poemas entrarían y cuáles no, por eso yo no lo quise hacer y se lo dejé al editor”, expuso.

En entrevista con Notimex, el narrador y poeta mencionó que este compendio, que incluye más de 90 poemas en más de 230 páginas, del cual ya se encuentra lista una segunda edición, se debió a que algunos de sus primeros libros sobre este género están agotados, y es difícil volverlos a publicar.

En su oportunidad el editor del libro, Andrés Cisneros, explicó que desde hace tres años comenzó a darle forma a Cráneo de Jabalí, tras un análisis de todos los textos, obra que en su conjunto alcanzó registros importantes de lo que llamó “una poesía conurbada”.

Detalló que la variedad de los poemas en la obra del autor fue importante para hacer la selección, debido a que “me gusta detectar en cada libro dónde están los giros, los engranes que van cambiando al poeta. Ese fue el eje: mostrar las variables de Sergio al escribir; no fue difícil, sino placentero”.

Por su parte el narrador y tallerista, Jorge Arturo Borja, manifestó que detrás de cada libro de García Díaz se demuestra su calidad indiscutible.

«A su condición de activista, líder estudiantil, historiador, catedrático, promotor cultural, militante de las artes plásticas y erotómano, suma Sergio la de poeta proteico, es decir, de un autor que cuenta con diversos registros, alguien que por sus recursos y diversidad de estilos, bien pudiera utilizar distintos heterónimos, sin que se pudiera deducir en los textos, un mismo origen», expuso.

Sergio García Díaz consideró, en tanto, que en el país existen bastantes lectores de poesía, y su libro Backstage II es el que más piden los jóvenes, «ya que trata de temas de ciencia vistos desde la poesía, otra forma de interpretarla, lo que lo hace muy atractivo para quienes están estudiando física, química o matemáticas», dijo.

Adelantó que existe la posibilidad de que Cráneo de Jabalí sea presentado en el Festival Internacional de Poesía en Santiago de Chile, que se realizará del 3 al 6 de octubre próximos, en el que participarán 110 poetas de 20 nacionalidades.

El escritor mexicano también se encuentra trabajando una antología de poemas ilustrados, con un tiraje corto, la cual estaría lista entre finales de este año y principios del próximo.

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David Huerta: «en México se lee más poesía de lo que se cree»

«En la utilidad de la poesía está su vigencia y no es una vigencia inmediata; es una vigencia que se va desplegando a lo largo del tiempo», apuntó.

Por Redacción, 2019-09-18 13:28

México, (EFE).- Las incursiones al Centro Histórico de Ciudad de México del poeta David Huerta, ganador del Premio Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara 2019, le han persuadido de que en México se lee más poesía de lo que se cree, aunque acepta que al país le hace falta adentrarse más en ese género.

«Son libros que cuestan cinco o diez pesos (unos 26 o 52 centavos de dólar) que uno puede comprar, sobre todo, en el Centro Histórico. No están en el circuito comercial exactamente y alguien dirá que eso no es poesía, que es poesía mala, pero se leen», dijo este miércoles a Efe el también ensayista y editor mexicano.

Recordó que algunos autores de esos libros son Antonio Plaza (1833-1882), Juan de Dios Peza (1852-1910) o Guillermo Aguirre y Fierro (1887-1949), «autor de uno de los poemas más famosos de la poesía mexicana, ‘El Brindis del bohemio’, y se leen esos poemas, por supuesto que se leen».

Huerta (Ciudad de México, 1949) detalló que otros libros forman parte del comercio informal como «El Tesoro del declamador» o «El álbum de oro de la poesía mexicana», que se consiguen en las librerías que ofertan libros viejos en la centro de la capital.

Pese a ello, asegura que a México, en general, le hace falta leer poesía «aunque se lee más poesía de la que se cree».

«Hay un malentendido que me parece un poco grotesco y tonto. Si los libros de poesía no están en el circuito de la compraventa, entonces dicen que no se lee poesía. Pero ¿quién les dijo eso? ¿por qué leer poesía o el conocimiento o curiosidad está sujeta o unida al circuito comercial», cuestionó.

Dijo que para él hay algo muy sencillo de explicar «y yo lo he comprobado, más o menos, a lo largo de mi vida, y es que en las casas mexicanas hay libros de poesía desde hace varias generaciones y la gente lee sus poemas».

La poesía siempre es vigente y siempre ha sido útil

Huerta, quien hace dos semanas fue nombrado ganador del Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de Literatura en Lenguas Romances 2019, señaló que la poesía «siempre es vigente y siempre ha sido útil, aunque no pertenece al círculo de las grandes empresas de consumo masivo de entretenimiento».

Dijo que eso no significa que «aun siendo relativamente minoritario (el circulo de lectores), no tenga un gran peso a la larga en la historia de las comunidades».

«En la utilidad de la poesía está su vigencia y no es una vigencia inmediata; es una vigencia que se va desplegando a lo largo del tiempo», apuntó.

El autor, uno de los referentes de la poesía mexicana contemporánea, explicó que en la vida cotidiana hay muchas formas en nuestras comunicaciones que vienen de la poesía. «Cuando decimos ‘Ardió Troya’ somos homéricos y cuando decimos ‘Cómo pasa el tiempo’ somos virgilianos», dijo.

«Ahí está la utilidad de la poesía; está al servicio de nuestras comunicaciones a largo plazo. Pero también hay que decir que la poesía sirve cuando uno entra en contacto con ella para poder vivir lo que yo ya llamo la soledad de nuestra mente», manifestó.

Aseveró que «pocas expresiones, obras, quehaceres y tareas humanas consiguen llegar tan lejos como los buenos poemas, tan lejos en las posibilidades de algo tan singularmente humano como el lenguaje articulado».

«Por eso cuando decimos ‘Será del año la estación florida’ o ‘Cómo te deslizas, edad mía’ estamos escribiendo, hablando, leyendo y pensando de otra manera», explicó Huerta en una distendida plática en el Café Centro de la popular colonia Nápoles de la capital mexicana.

El oficio del poeta consiste en aprender a vivir poéticamente

David, hijo del poeta Efraín Huerta y de la destacada feminista Mireya Bravo, explicó que «la poesía no es solamente algo que se hace, como poner una palabra detrás de la otra en la computadora o en la hoja en blanco, sino es aprender a vivir de una manera que yo llamo vivir con los ojos y los sentidos abiertos».

De acuerdo con el autor, «el oficio del poeta consiste en aprender a vivir poéticamente» y persigue el mismo objetivo que el filólogo y el lingüista: satisfacer «una curiosidad enorme por cómo funciona el lenguaje y cómo podemos hacer que funcione de una manera más plena».

«El oficio del poeta consiste en una exploración constante de las posibilidades del lenguaje», apuntó.

El autor de «Cuaderno de noviembre» (1976), «Huellas del civilizado» (1977), «Versión» (1978), «Los objetos están más cerca de lo que aparentan» (1990), «La sombra de los perros» (1996), «La música de lo que pasa» (1997) y «El azul en la flama» (2002), dijo no saber si la riqueza del lenguaje «es infinita, pero es enorme, muchísimo más allá de lo que todos los días podemos discernir».

La poesía tiene el poder de hacernos cambiar

«Uno no es la misma persona antes de leer a César Vallejo que después de haberlo leído; algo cambia y uno le toca descubrir qué es, a menos que tengamos una sensibilidad tan maltratada que no nos cambie nada», afirmó.

Dijo que ese poder de la poesía «es un poder metamórfico» que calificó de «absolutamente extraordinario», similar a muchas otras experiencias estéticas como las de los directores de cine o escritores.

«(Esas prácticas) tienen un ingrediente poético. No digo que sea mágico, pero especialmente entre quienes están encargados de esa tarea, poetas y artistas en general, pueden operar esas metamorfosis porque esa es la tarea del arte, cambiar a quienes somos más pobres en alguien menos pobre», finalizó.

Al concederle el Premio FIL a Huerta, que recibirá en diciembre en la ciudad mexicana de Guadalajara, el jurado destacó «su dominio y asimilación de las más diversas tradiciones de la modernidad y las vanguardias literarias latinoamericanas».