Ciudad de México.- El pasado primero de septiembre, dos hombres que conducían un vehículo de lujo, modelo Koenigsegg CCX 2009 – con placas de traslado 2596-XB de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes – chocaron a la altura del kilómetro 12.5 de la carretera Nuevo Laredo-Monterrey.

Más tarde – de acuerdo a Proceso – ambos se identificaron ante las autoridades de tránsito de Nuevo Laredo como “empleados de la Presidencia de la República”.

Ahora, la dependencia federal debe aclarar por qué empleados del Estado Mayor Presidencial conducían el exclusivo vehículo valuado en 1.4 millones de dólares, más de 26 millones de pesos al tipo de cambio actual.

De acuerdo a Proceso, el conductor Leonardo Padilla Santamaría, de 41 años, perdió el control y se subió al camellón central; posteriormente se volcó dando varias volteretas para terminar destruido y declarado pérdida total por la aseguradora, Axa, que no pagó la póliza por que el conductor iba a exceso de velocidad.

De acuerdo al diario El Mañana de Nuevo Laredo, “ambos aseguraron tener línea directa con (el presidente) Enrique Peña Nieto, fueron escoltados en ambulancia por la Policía Federal a un avión privado con rumbo a Toluca”.

Según Proceso, el lujoso coche había sido recientemente vendido por la empresa Crave Luxury Auto, en Houston, Texas, y adquirido por un comprador mexicano no identificado a través de la Agencia Mulsanne de México.

La empresa Crave Luxury precisa que el Koenigsegg CCX 2009 sólo tenía 2.76 kilómetros en el odómetro y el precio de venta era de 1.4 millones de dólares, más los impuestos que se pagaron por la importación.

El auto cruzó el primero de septiembre por la frontera de Nuevo Laredo y horas después quedó destruido en el accidente.