Ciudad de México.- Supuestos empleados de la tienda minorista mexicana Soriana, denunciaron a través de una carta que circula en internet, que se sintieron “humillados” debido a que algunos clientes de la sucursal Tecnológico, en Chihuahua, fueron “abusivos” con ellos en el Buen Fin.

Soriana fue obligada por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) a vender en 10.99 pesos unas pantallas Smart TV marca Samsung, tras cometer un error al etiquetarlas y luego de que el personal y clientes de dicha sucursal en Chihuahua protagonizaron un altercado.

“Nos gustaría que la comunidad se entere de toda la frustración que pasamos ese día los empleados de Soriana, que se enteren de la verdad sobre ese horrible día y no se trata de defender a la empresa, sino más bien a los colaboradores, porque nadie se imagina lo que se tiene que trabajar semanas antes para lograr hacer un buen fin, las horas extras que hay que poner para lograrlo, que ahí dejamos a nuestras familias sin atender por tener la camiseta bien puesta y lograr el objetivo”, señalaron los supuestos empleados.

En la carta difundida por el diario Excélsior, los supuestos empleados señalan como culpable a una mujer quien fue la que ocasionó todo, y aseguraron que ella llamó a sus conocidos para que fueran a saquear el establecimiento y tomar las cosas que por error estaban marcadas con un precio en un cartel, pero que en otras partes de la tienda estaba marcado de forma correcta.

“A esa mujer no le importó el daño que nos causaba la impotencia que sentíamos porque solo veíamos que todo nuestro esfuerzo se venía abajo, como la gente inconsciente no pensaba en nosotros, sólo tomaban artículos al por mayor como si se regalaran y no solo eso, después de que Profeco llegó a checar el supuesto ‘error’, se les avisaba que la tienda estaba clausurada, que dejarán los artículos porque no habría venta”, dice la misiva.

Los empleados describen que los clientes permanecieron en la tienda hasta que se les respetaron los precios, y mientras esperaron a que la Profeco resolviera el asunto, se robaron pollos de la cocina, pan, jamón, refrescos y frituras, dice la carta.

“Esa impotencia que sentíamos de no poder hacer ni decirles nada, porque al final de cuenta ellos son los supuestos clientes y ya entrada la noche, empezaron a agarrar cobijas, a bajar colchones, a golpear a mis compañeros cuando intentaron impedirlo”, señalaron los empleados.

“[...] Que a ellos no les importaba morirse aquí, con tal de irse con el objeto, y el maltrato, la humillación que cada instante recibíamos de parte de esa gente vulgar, mientras nosotros nos reuníamos a rezar para que la pesadilla se acabará, estábamos muy cansados de tanta impotencia y cuando al fin lograron su cometido salían de la tienda muy victoriosos burlándose de nosotros en la cara porque gritaban: el pueblo unido jamás será vencido”, finalizaron los empleados de Soriana.